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En el marco del foro de discusión para Matrimonio Igualitario en Puebla, el Partido Acción Nacional hizo relucir, una vez más, su intolerancia. La legisladora panista Ana María Jiménez lanzó la declaración más intolerante de los últimos meses sobre la diversidad sexual. La diputada aseguró que los hijos de parejas homosexuales tienen mayor tendencia a la drogadicción, alcoholismo y delincuencia.
La ignorancia de Ana María Jiménez sería intrascendente. El único problema es que la señora es representante popular y sus palabras dañan a un sector de la sociedad, que aunque no le agrade, existe. Como represente popular no puede excluir a ningún ciudadano y menos por sus preferencias sexuales.
La Constitución mexicana consagra como garantía individual la preferencia sexual ¿Por qué una diputada osa en discriminar y en sembrar odios contra la minoría gay? ¿Por qué una representante popular hace gala de su ignorancia y etiqueta a los hijos de homosexuales?
Ojalá que la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla invite a la diputada a controlar, al menos públicamente, sus fobias.