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Con la reforma a los estatutos panistas, en los que se permite que la militancia elija a sus dirigentes, los cuatro gobernadores del PAN en el país salen beneficiados, pues podrán controlar votaciones y decisiones internas en el partido, que hasta hace unos días, correspondía a los militantes distinguidos con la etiqueta de delegados o consejeros.
Rafael Moreno Valle está preparando su camino para el 2018 y la democracia interna le cae como anillo al dedo. De entrada, el mandatario pugnará por ser el interlocutor del PAN con el gobierno de Enrique Peña para sacar adelante las reformas presidenciales y para negociar los caprichos de Los Pinos.
Es posible que el mandatario poblano descarte buscar alguna posición en el CEN y que busque incidir en el partido en el 2015 para prepararse para la Presidencial.
En 2006, Moreno Valle pactó con el Yunque para ingresar a las filas panistas, hoy hace todo por dinamitar al ala conservadora y poder incidir en las decisiones más trascendentes de los siguientes años, incluida la candidatura a la Presidencia.
Con el Yunque debilitado, Moreno Valle tiene un boleto seguro para el 2018 y las condiciones idóneas para convertirse en el abanderado del PAN a la Presidencia.