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Ay pues así qué chiste.
Así hasta yo.
Con todas esas comodidades cualquiera aguanta hasta 50 años en la cárcel.
#Aja
Pero el problema no es que el defraudador serial tenga una rica estancia en San Miguel con todas las amenities de un hotel de cinco estrellas, sino del gobernador Rafael Moreno Valle y su falta de control en las cárceles poblanas.
El señor Fernando Urbano Castillo Pacheco está en la cárcel por una (supuesta) serie de fraudes cometidos hasta en contra de miembros de su familia y acumulados.
Y aún así, a pesar de que el señor es un (presunto) delincuente, se la pasa de lujo en la cárcel.
Celda propia —en un cereso sobrepoblado—.
Internet las 24 horas.
Computadora personal.
Televisión con cable.
Baño propio.
Visitas a discreción —a su gusto, pues—.
Comidas especiales —para la dieta del muchacho—.
La concesión de Coca Cola.
Agua caliente.
Entrega diaria de periódicos.
Visitas conyugales —según los ánimos sexuales del reo—.
Colaboración en e-consulta.
Twitter.
Borracheras al por mayor.
Aspiraciones tóxicas —políticas, pues—.
Derecho de picaporte con el director general del Cereso.
Y según las malas lenguas, hasta secretario particular tiene el muy cachetón.
Ay wey.
—¿Así vivirá también Alfredo Arango o vivirá mejor con esos inexplicables 54 millones de pesos?—
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De acuerdo al reportaje de Edmundo Velázquez sobre la opulenta estancia en el tambo de Fernando Urbano Castillo Pacheco, el Niño de Oro paga cinco mil pesos al mes por la renta de su celda; 100 mil pesos por la concesión del refresco de cola; comida especial; servicios y demás.
Amén de ser el sobrino de Guillermo Pacheco Pulido y primo del líder sindical del Ayuntamiento, Israel Pacheco.
¿A todos los presos se les trata así?
¿Moreno Valle autorizó las canonjías para este (supuesto) farderillo o de plano, el gobernador no controla sus cárceles?
Lo más curioso.
Lo que aún estoy masticando.
Es por qué si el Niño de Oro es un talentoso —según su defensa en Twitter— y todos lo odiamos y le envidiamos su talento, por qué diablos, le huyó a la cárcel tanto tiempo.
¿Por qué si Fernando Urbano Castillo Pacheco alias el Niño de Oro vive en la cárcel como un jeque con todas las comodidades y lujos del mundo, por qué diablos se escapó por una ventana del hospital La Paz descalzo, con suero inyectado y con bata a medio amarrar para evitar el tambo hace algunos ayeres?
¿Por qué cuando lo agarraron a tubazos en la calle, el pobre hombre todo descalabrado se arrastró hasta su casa para evitar que la policía lo identificara y lo encarcelara?
Ay Rafa ¿De plano no puedes ni controlar la cárceles ni a tus empleados?
Miau.