Thursday, 18 de June de 2026

Dios en el Poder

Martes, 13 Noviembre 2012 01:48
Selene Rios Andraca

Que nadie le estorbe en el camino…

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Mis días en el tráfico de la ciudad son llevaderos.
Comprendí hace muchos años que tengo la maldición de colarme a todos los embotellamientos posibles.
Si hay un choque, seguramente yo andaré cerca y atorada.
Si cambian el sentido de la calle, me entero de la noticia cuando un sinfín de carros va en reversa.
Y así, bien padre.
Pero no hay nada que me desquicie más que ver un carro detenido en segunda fila.
Despierta mis demonios.
Tengo un par de escenas violentas con dos conductores por semejante osadía.
Siempre he tenido una loca fantasía: convertirme en la Vengadora Vehicular.
Tomar una camioneta con tumba-burros y golpear a cada vehículo estacionado en doble fila.
Y que todo mundo me tuviera pánico...
Y salieran corriendo al ver la camioneta con la insignia VV.
Muajajá, muajajá.
Sin embargo, todo se queda ahí, en una simple fantasía.
Pero algún día, cuando sea grande (¡Já!) lo lograré.
O al menos, cuando llegue a la gubernatura (¡doble Já!)
Ejem. Ejem.
Ay.
Pues no todos tenemos el poder de desaparecer a aquellos que nos estorben en nuestro camino.
Todos debemos agradecerle al señor Gobernador por la ausencia de carros estacionados en la 5 Poniente.
Gracias a él, está prohibido estacionarse en la calle que resguarda al Congreso de Puebla.

Clap. Clap.
Let´s see.
**
Érase una vez en la 5 Poniente

Hace algunos días, el señor Gobernador deambulaba en la ciudad y extrañamente, no iba en helicóptero como su fiel costumbre lo dicta, sino en su camionetota de político.
Por cuestiones de agenda, el mandatario se incrustó en el Centro Histórico en plena hora pico.
Ya sabrán de qué humorcito se puso.
Supongo que hasta rugió ante el caos vial.
Gr, gr, grrrr.
Gritó improperios.
Estaba anonadado por el tráfico y la inutilidad para sortearlo.
En pocas palabras: fue un mortal más en esta hermosa tierra santa.
—¿Por qué chingados hay carros estacionados a la izquierda?
—No lo sé, señor.
—…

Y entonces, surgió la orden desde sus entrañas:
¡Que mañana ya nadie se estacione en la 5 Poniente!
Y sus deseos, obvio, fueron órdenes.
Ya nadie se estaciona en esa bendita calle.
Dios en el Poder le solicita al señor mandatario que por favor se eche una vueltecita por el 5 de Mayo alrededor de las 3 de la tarde o las 7 de la noche. (Usted decida)
Si no es mucha molestia, no estaría mal que pasara por el bulevar Atlixco o la 24 Poniente.
Es más, para no aburrirlo:
Dios en el Poder le suplica que se suba a su camioneta más seguido, todos los días de preferencia, y se dé una vueltecita por toda la ciudad…
Así como usted, señor Gobernador, todos hacemos corajes, nos atoramos más de 50 minutos en la ciudad, llegamos tarde a nuestras citas, odiamos a medio mundo, mentamos madres, pero no todos los ciudadanos tenemos el poder para desaparecer a los que nos estorban en nuestro camino, así como usted.
Gracias.