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Jesús bendito, estoy en shock.
Me chirrían los dientitos.
Crig. Crig.
Vaya fauna periodística la que abunda en Puebla.
Hasta el lunes pasado pensé que lo había visto todo:
Reporteros robándose los panes y las galletas en las ruedas de prensa.
Reporteros extorsionando funcionarios por un desayuno o un pomito de Bacardí.
Reporteros de los medios exigiendo incremento anual en sus chayos.
Reporteros que golpean a sus novias afuera del Ayuntamiento capitalino.
Reporteros haciendo una vaquita para alguna intervención quirúrgica.
Constru-reporteros acusados de enriquecimiento ilícito.
Uff.
Pero, el caso JotaJota-Yolat me dejó muda.
Basta ver el video de las cámaras de seguridad del Congreso, para ver la tremenda escena del reportero de Sexenio.
Let´s see.
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El viernes pasado, el diputado priista Víctor Hugo Islas dio una rueda de prensa para acusar a su par José Juan Espinosa de haber beneficiado con la licitación de un millón de pesos de la digitalización de los documentos del Congreso a un militante de Movimiento Ciudadano.
En respuesta, el diputado José Juan Espinosa acusó a Víctor Hugo Islas de tráfico de influencias por tener a su hija Michel Islas en la nómina del Congreso.
Casi al final de la rueda de prensa en salón Hidalgo, en la que el diputado de Movimiento Ciudadano despotricaba contra su eterno rival Víctor Hugo Islas, el reportero de Sexenio (Propiedad del sobrino de Víctor Hugo Islas), Paulo Yolatl Rivas lo increpó:
—Pero a ver, a ver ¿Le entregó la licitación de un millón de pesos al militante de su partido o no?
—Eso, ya lo respondí. Que te pasen los datos tus compañeros, Paulo.
—No, respóndame.
José Juan Espinosa dio por terminada la rueda de prensa y el reportero lo persiguió.
—¿Le entregó la licitación de un millón de pesos al militante de su partido o no?
—Ya te dije que esa pregunta ya la respondí. Que te pasen el audio tus compañeros.
—¿Le entregó la licitación de un millón de pesos al militante de su partido?
—Ya te dije…
—¿Le entregó la licitación de un millón de pesos al militante de su partido o no?
—Ya lo respondí, pero bueno, mejor pregúntale a tus jefes de Sexenio que te mandan a madrearme todos los días…
El reportero trastabilló.
El calor invadió sus mejillas.
Los colores se le subieron al rostro.
Apretó los dientes.
Tragó saliva de forma violenta.
El diputado José Juan Espinosa se dio la vuelta y dejó al reportero enfurecido.
Paulo Yolatl Rivas aprovechó el momento.
De acuerdo al video de las cámaras de seguridad del Congreso:
Alzó los brazos a la altura del pecho.
Lanzó las manos contra la espalda del diputado.
Sin más, empujó al diputado a traición.
Por la espalda.
José Juan Espinosa se tambaleó unos cuantos pasos.
Casi cae por el empujón propinado.
El diputado se impactó en los hombros de una reportera.
Y se trenzaron en una discusión, como se aprecia en el video.
El personal del Congreso y los reporteros corrieron hacia ellos.
Los separaron.
Discutieron otra vez.
Y los separaron, nuevamente.
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Moraleja 1: Si eres funcionario o servidor público nunca, nunca le des la espalda a Paulo Yolatl ¡Te va a empujar!
Moraleja 2: Hay reporteros en Puebla que su talento se reduce a dar empujones a traición.
Moraleja 3: Si eres periodista y nomás sabes dar empujones, mejor búscate otra chamba.
Miau.