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Editorial

Domingo, 02 Diciembre 2012 21:54
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Peña, Gabinete, Promesas, Poblanos

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La agenda se cumple inexorablemente y Peña Nieto ya está despachando. En cuanto a la integración de su gabinete, la sorpresa es que no hubo sorpresa. Están elementos a quienes conoce y confía. En algunos casos él tiene la constancia de sus resultados y les da su aval. Para el común de la gente son poco identificables, pero no están ahí por razones de popularidad. En todo caso, es sabido que todo gabinete es ajustable y casi todos los que empiezan no terminan.

No abunda el brillo de los currículos con estudios en el extranjero que resulta jactancioso y fatuo. Lo hemos visto en gabinetes anteriores con pésimos resultados, generalmente. Hay experiencia.

Finalmente, todos están a prueba. Seguro que antes de un año tendremos elementos para la evaluación y Peña, razones para despedir gente. Hay jóvenes y no tanto. Aquellos que con tono vacuo y burlón criticaban a López Obrador por promover “un gabinete de viejitos” –decían sus detractores- hoy habrán de tomar cucharadas de su propia sopa. Buen provecho.

Sin duda el Secretario de educación Emilio Chuayfet es quien mayores especulaciones motiva. Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo, dice el refrán, y Elba Esther, si fuera mujer barbuda, estaría ya empezando a remojar el pelambre del mentón. Quizá no sea para tanto, pero al carácter y temple de Chuayfet ya le dio elementos para actuar Peña según los términos de su discurso.

Ni plazas hereditarias en el magisterio y transparencia a fondo, primeras señales para el Secretario que defenestró a la maestra. Como quien le pone una antorcha en la mano a uno que tiene la misión y vocación de pirómano. Veremos y diremos, es muy temprano para echar las campanas a vuelo.

Los dos hombres notables y conspicuos de Peña, Miguel Osorio Chong (gobernación) y Luis Videgaray (Hacienda) no podían estar más en las antípodas uno respecto del otro. Al primero, su ficha curricular lo describe como, solo abogado, “político hábil, operador discreto, reservado, de buen trato, rencoroso, conocedor de los puntos débiles del oponente y del momento del ataque, el enemigo que nadie querría, y el amigo y hermano solidario”.

Videgaray, en cambio, con doctorado en el extranjero,“estructurado, racional, hermético y soberbio”; con una mente estructurada y hasta cierto punto obsesiva, muy exigente y con fama de hombre duro” cercanísimo a Pedro Aspe y, para muchos, la materia gris de Peña.

Son las dos piezas clave, fundamentales de la pinza de Peña. Parecieran polo norte y sur, distintos y distantes, pero, ¿no acaso la energía eléctrica se produce con el contacto de dos polos..?

Solo que por eso sea… Ya veremos.

Por otra parte, llama la atención la ausencia de algún poblano en el primer grupo del gabinete. Hace ya varios lustros que no ocupa un sitio ahí un paisano relevante. Parece que el último fue el licenciado Jiménez Morales, y ya llovió…

Un político local importante me decía que, acaso la razón es que la talla aldeana, en todos sentidos (en lo académico, capacidad, ideas, prestigio, etc.) es muy menor y no hay coterráneos que la alcancen. Para consuelo de muchos, lo mismo sucede en otros estados. Queda ahí un tema para profundizar.

Por lo que hace al discurso de Peña Nieto, me pareció una buena pieza retórica.

Quienes corrieron el lápiz lo hicieron bien. Él se mostró como buen lector. Su pieza oratoria tiene sustancia, estuvo ausente de disonancias, melodrama y sentimentalismos. Qué bueno que así se desmarcó de las bufonadas con ribetes religiosos de Fox y Calderón. En varios de los 13 puntos hay novedades ycompromisos. Ahora, ya sabemos que de las palabras a la acción hay un abismo.

Todavía resuena la voz de Calderón erigiéndose presidente del empleo, y ya vimos cómo nos fue. De promesas está empedrado el camino al infierno, y algunasotras rutas demagógicas federales y estatales. La lengua no conoce fronteras geográficas. “Facta, non verba”, decían los romanos, y eso es tan vigente comonunca.

La gente ya está cansada de promesas e ilusiones. Las promesas alimentan la esperanza, pero no los estómagos ni la tranquilidad que el país reclama.

Esto me recuerda un fragmento de un tango: “Hoy un juramento/ mañana una traición/ amores de estudiante/ flores de un día son…”

Habrá que ver. Tomen sus lugares que esto apenas empieza…

Pero, el mejor punto de vista es el de usted.

xgt49@yahoo.com.mx