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Manzanilla, la playa del morenovallismo
(Un abrazo y felicidades a Rodolfo Ruíz, pionero en Puebla y timonel de esta estupenda aventura periodística que él encabeza y que reúne a más de un centenar de navegantes!)
Aunque fatal todavía un buen tiempo, ya hay aprestos para la elección de alcaldes y diputados en Puebla.Como es lógico, la presidencia de la capital es la que concita el mayor interés. Por cierto, el grueso de la población, ocupada en su trabajo, vive ajena a estos revoloteos, como siempre.
Los partidos sí, con más o menos ruido, se mueven en función de la contienda que viene. Y lo hacen gracias a los medios. Por sí, pasarían a oscuras, inadvertidos para la sociedad.
Y son los medios los que atizan el fogón. Y encuentran en los grupos partidarios cajas de resonancia ávidas de tocar el tema sucesorio todo el tiempo. Comentarios baratones que reflejan más apetito y ambición de poder que voluntad real y seria de trabajo.
Una cascada de nombres se maneja según el flanco de interés de cada persona o grupo. De modo preponderante se habla de Fernando Manzanilla como el candidato del gobernador. Su posición en gobernación estatal es privilegiada y él la aprovecha las 24 horas, activismo que si bien no rompe el marco legal, ya suscitó reacciones en contra y hay quienes piden que quienes aspiren a otra posición que renuncien al puesto. El dardo es inequívoco para él, pero hay otros aludidos.
Manzanilla ha mostrado ser eficiente en su función. No se confronta, no es un funcionario de estridencias ni de conflictos internos o externos y cuida la figura. (Con ideas propias, debería ser más escuchado por el gobernador, pero no ocurre así, lamentablemente, pero esa es harina de otro costal).
Dejó el bajo perfil del arranque de gobierno y ahora está prácticamente en campaña. Refieren que hace poco publicó un texto con su credo político y su afiliación expresa al PAN, partido donde no acusan recibo ni de sus antecedentes ni de sus filias.
Su acercamiento a los panistas con miras a una postulación por ahí despertó enconos, sobre todo en personajes con una larga tradición de militancia y lucha, como sería el caso de Ana Teresa Aranda.
¿Era, es necesaria una aproximación de Manzanilla así, tan de repente, que más de uno interpreta como oportunismo puro? Desde fuera huele mal. Él tiene un mayor peso y más respeto por su independencia partidaria. Si ha pertenecido a uno u otro, no se le conoce “ismo” que lo contamine y acaso eso pudiera ser visto más como cualidad que como defecto. Pero, todo indica que ya cruzó el Rubicón.
Claro, el camino hacia el poder son los partidos, no hay otro, por ahora. Y ese es su problema. Otro factor a sopesar es precisamente quien lo impulsa, la figura del gobernador. ¿Le servirá a favor o en contra? Una corriente panista no comulga con los planes de Moreno Valle y construir una candidatura así no será sencillo ni carente de tropiezos.
No olvidar, por cierto, que un factor que ayudó a Blanca Alcalá para llegar a la alcaldía y con buen capital en votos, fue precisamente que una porción de la sociedad no la asoció cercanamente con Marín y compañía, si bien éste le dio el indispensable visto bueno a propuesta de Valentín Menéses y en detrimento de López Zavala.
Por otra parte, Manzanilla como cabeza de playa del morenovallismo tendrá que enfrentarse necesariamente al candidato priista y, como dicen sin rubor alguno los propios priistas y corifeos, a Peña Nieto, irremediablemente. Esta simplificación de la voluntad omnipotente y omnipresente de Peña, por cierto, que tanto anticipan, loan y cantan en las filas priistas, ningún favor le hace, ni a Peña ni al PRI, puesto que remite indudable y rotundamente al viejo y odiado, además de sempiterno y desprestigiadísimo dedo presidencial , que tanto repudio provoca en la sociedad.
Pero, el realismo político tricolor que así se anticipa, con mezcla de añoranza, deseo y sumisión, parece que estará de regreso. Aunque, ciertamente no se fue del todo, sólo cambió de nivel: la orfandad digital presidencial fue cubierta diligentemente por los gobernadores.
Un joven empresario, José Chedraui, de quien ponderan como mayor y casi única cualidad el ser amigo y apoyador pecuniario de Peña Nieto en campaña,empieza a ser perfilado en los medios como el probable candidato del PRI a la alcaldía.
Sin méritos que se le conozcan salvo lo antes dicho, pareciera que transitaría por el viejo sendero tricolor que tan malos resultados le ha dado, es decir, postular candidatos ajenos a la escena, lejanos de la sociedad y con la sola fama de pertenecer a la cúpula del poder, en este caso más económico que político.
La mercadotecnia se encargaría de todo, podrán decir, pero acabamos de ver en Puebla que un candidato a la gubernatura cargado de mercadotecnia, derroche de recursos, cuatro jefes de medios, la gubernatura atrás y (casi) todos los medios volcados en su favor, quedó derrotado, sepultado con 200 mil votos de diferencia.
Hay otros personajes que rondan la escena. Ya nos iremos ocupando de cada uno de ellos en subsecuentes entregas.
(Entre tanto, nos vemos y escuchamos cada lunes por Canal 26, a las 19 horas, en “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro.)