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Editorial

Martes, 15 Mayo 2012 23:00
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La vida, la gente

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¿Qué hay en común en la irritación popular respecto de los festejos gubernamentales del 5 de mayo y la cancelación del  jugoso contrato a la constructora española OHL para construir un tramo de autopista, por parte del gobierno poblano? Respuesta: una pésima comunicación social.
Al margen de la montaña de errores y decisiones para darle un sentido subrayadamente elitista  a la fiesta poblana por excelencia, es claro que desde el punto de vista informativo este asunto ha sido manejado con las extremidades inferiores. Hay quienes conceden que con inflación de cifras y todo, ahí está la inversión.
Aceptan que las obras viales, de ornato y diversión ahí están. (Más adelante habrá de brotar la incongruencia entre lo gastado y las necesidades reales y prioritarias del Estado).
El punto está que la gente ignora qué se hizo, dónde están, para qué sirven, qué provecho obtiene la población de todo esto. Nos referimos al grueso de la población, no  a los vecinos de las obras.
Ahí  está la clave: se buscó vender la imagen a escala nacional, y se ha descuidado terriblemente a la gente de Puebla. El resultado: no se aquilata ni trabajo ni inversión, ni la traducción social de cada peso aplicado, ni las ventajas o beneficios a corto y mediano plazo. Y el vacío informativo, ya se sabe, se llena con rumores, especulaciones y denuestos. Lo único tangible es la ignorancia generalizada.
No se ha sabido ni querido vender con un imaginativo programa de comunicación y relaciones públicas  este primer trecho del gobierno que ha sido verdaderamente obsesivo para el gobernador.  Sin publicidad visual, señalamientos, visitas guiadas, promoción dirigida a grupos de impacto  social y agrupaciones clave de la sociedad, la gente se va enterando a cuentagotas de lo que ha hecho el gobierno.
Es sabido que la publicidad o propaganda en los grandes medios de comunicación nacionales es  volátil y no atiende al interés  doméstico. Ante esa promoción unidireccional, el grueso de la gente se siente menospreciada, con un trato de segunda y, en el mejor de los casos medianamente informada.
Da la impresión de que en el primer círculo del gobernador no se atreven a mostrarle la realidad y temen que exponerle las cosas con franqueza se interprete como desobediencia, deslealtad  o espíritu de aguafiestas. Así se perciben las cosas desde fuera. ¿Qué tanto de cierto hay en esto? Los hechos parecen confirmar esa impresión externa.
No resuelto este vacío comunicacional  aparece en el horizonte otro hecho que, con un altísimo valor intrínseco, se deja pasar sin que la opinión pública se entere y valore en toda su dimensión un acto de gobierno que, suelo  decir en estos casos, bien puede ser equivalente a una gigantesca obra pública…si se le sabe aprovechar comunicacional y políticamente hablando.
El gobierno estatal para en seco con un acertadísimo acto de autoridad un fenomenal  asalto al erario que se escondía tras la concesión del contrato carretero a la referida empresa española. Con esta información en las manos, literalmente atrapados con las manos en la masa Mario Marín y Valentín Menéses y un botín –una parte ya en sus arcas, otro tanto en proceso de materialización-  cuantiosísimo congelado, el gobierno estatal pasa inédito.
La estupenda noticia, de esas que por su impacto circulan solas, no fue manejada periodísticamente y casi pareció un acto de clandestinidad gubernamental.
Era un auténtico banquete informativo, un manjar periodístico.
Y se dejó ir.
 Calibrar  en toda su hondura la decisión de Moreno Valle de frenar el asqueroso negocio, era nota obligada de ocho columnas en todos los medios, y más que eso, un reforzamiento al crédito gubernamental tan zarandeado local y nacionalmente en las últimas semanas.
Y nada, pasó a oscuras la nota.
Era, por sí sola, un monumento a la actitud de autoridad vertical, tajante, con la ley en la mano, de un gobierno que empieza y que quiere legitimarse.
Y nada, pasó  inédita la acción. Dos o  tres notitas sueltas por ahí.
La comunicación ausente del quehacer del gobierno.
Una decisión oportuna  de gobierno , investida con todo el peso de la autoridad y la ley, sobre un asunto trascendente,  es tan o más valiosa que una obra pública. Si se le sabe proyectar, si se le sabe manejar políticamente. Si se le sabe vender legitimamente
Aquí no hubo venta, y la oportunidad se fue.
La comunicación social,  ausente del gobierno del estado.

(Nos vemos y escuchamos cada lunes a las 19 horas por el Canal 26, y de lunes a viernes a las 13 horas por RADIO ABC 1280 de AM)