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A mi mami que tanto quiero y que anda de cumpleañera.

He aquí mi sexto intento
de hacer Calaveras
Cada año y no miento
me salen más culeras.
Es muy difícil hacer Calaveras
tanto que me desesperan
Y hago esta columna
sin saber qué diablos nos esperan.
Ja, Ja, Ja.
Tradición, obliga.
He aquí la sexta entrega de Calaveras y Diablitos de Dios en el Poder dedicadas a tres entes (cualquier parecido con la realidad no es mi problema ni daño moral): Rafael Moreno Valle, Mario Riestra y Fernando Manzanilla.
Una vez más, pido perdón por la mala rima, por la pésima métrica y por la incapacidad de hacer unas tradicionales calaveritas chistosas o al menos, ingeniosas.
Agradezco de corazón a Edmundo Velázquez y a Dania Nájera por su tremendo apoyo, cuyas ideas son el eje de esta entrega y sin ellos, habría cancelado la columna.
Gracias, Ñaña y Mundo.

La Catrina contra Rafa y periodistas
Moreno Vallé leía CENTRAL
Entretenido en su camioneta
No paraba de hacer rabietas
cuando descubrió la nota principal.
19 periodistas están desaparecidos
huyeron todos despavoridos
Rueda publicó una de tantas listas
en su papel del “espanta-periodistas”.
Moreno Valle balbuceó:
“Estos periodistas cabrones
me tienen harto con sus difamaciones”.
Entonces, la Parca apareció
y sin decir palabra, la
guadaña le enseñó.
Altanero, Moreno Valle le dijo:
“Parquita, Parquita
No sabes con quién estás hablando
o te alejas de una vez o como a otros
te demando”.
“Y como me agarras en la rabieta
en pleno Periférico Ecológico
aunque no tengas zoológico
también ¡Te bajas de mi camioneta!”
La Parquita muy sola quedó
regañada, se puso a llorar
pero para variar…
ni un periodista la apoyó.
La Parca juró venganza
y buscó a unos periodistas
pero nomás escribieron alabanzas
y eso que ni estaban en la lista.
La Catrina sacó un garrote
y de un golpazo mató a Rafa.
Contra los periodistas mandó un coyote
pero, ellos pelearon como gatas
por un suculento chayote.

La Catrina va por Mario Riestra
Estaba Riestra en su curul
pensando cómo sería un mejor arrastrado...
“¿Me invento otra ley al vapor o
mejor publico un nuevo desplegado?”.
¿Cómo le agradaré este día a
mi virrey adorado?”.
Cuales comparsas, su bancada panista
votaba, firmaba y proponía
haciendo gala de viles porristas.
Y no se quedaban atrás los priistas.
“¿Qué quiere Mi Góber, qué quiere?
¿Legislo una nueva reforma electoral?
¿Le hago sus decretos de noche aprobar?
¿O de rodillas me pongo a votar?
Furiosa, la Catrina ante tal zalamería,
cayó de improvisto.
Ya era suficiente de tanto servilismo
en la Casona de Morisco
“¡Señores, esto no es un Congreso
—gritó la Parca enfurruñada—
Se dicen ustedes diputados
pero parecen borregos en manada…
Pónganse a legislar y
dejen de hacer marranadas!”
En el tablero digital,
La Muerte puso dinamita.
Ellos al votar…
terminaron en carnitas.

La Catrina contra Fernando Manzanilla
Manzanilla buscaba como loco,
darle color a su día.
¿Qué haré con mi vida?
¿Será que voy por la alcaldía?
La Parca tunante bailaba
algún danzón rumbero,
cerquita del Charlie Hall
cavaba otro agujero.
Palada tras palada, la Tiesa repetía:
“¿Manzanilla ya dejó la rebeldía?
Pues de una vez le tuiteo
que ni con sus video charlas
se salva de este agujero”.
Manzanilla se enteró
de los planes de La Muerte
y una estrategia diseñó
para huir de su mala suerte.
Llevó un kilómetro de libros
al hoyo recién acabado.
Pero antes de darse cuenta
terminó adentro enterrado.
Manzanilla se hizo el muertito
con tal de quedarse de Presidente
no le aunque fuera un ratito
y sin la venia de su pariente.
La Flaca se compadeció de Manzanilla:
“Es más fácil que yo no lo reviente
a que su cuñado lo deje de Presidente”,
chirrió la Tiesa en la escotilla.
Y…
Tan…tan.
Bendito Dios, ya se terminaron.
¿Me gané la colección de Obras Completas de Borges?
