Saturday, 06 de June de 2026

Paseo Inmoral

Jueves, 30 Agosto 2012 23:00
EdmundoVelázquez

Estas ruinas que ves…

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Estas ruinas que ves…
(O la triste historia de La Casona de Talavera)

Aquellos que estaban muy atentos a la convocatoria de enajenación de bienes inmuebles del gobierno del estado ya comenzaron a desesperarse.
Van a decir que de qué carajos hablo.

Bueno, vamos recapitulando.
(La historia es larga, así que pónganse cómodos.)
El gobierno del estado, a través de la Secretaría de Administración, lanzó el 15 de marzo del 2012 una convocatoria para la venta de sus inmuebles que tenía por ahí, llenándose de polvo.
La lista consta de 34 inmuebles, pero uno es el que causó principal expectativa.
Y ese fue la hermosa casona con fachada de talavera y azulejos de la calle 2 Oriente, que es, por cierto, un ejemplo delolvido institucional del que son víctimas muchos inmuebles.
El destino de esta propiedad provoca que más de dos personas arqueen las cejas y duden de la transparencia con la que el gobierno de Rafael Moreno Valle lleva el proceso de su venta.
Según la convocatoria, para el día 20 de abril del 2012, tenían que ser dados a conocer los resultados del concurso.Varios de los interesados no saben nada al respecto y comienzan a dudar.
Marcada con el número 808, esa casona perteneció a la familia Ochoa hasta el sexenio del gobernador Manuel Bartlett. Data del siglo XVIII, de estilo neoclásico y fue construida por el seños Tomás Ochoa
Amarillas. Tras los pleitos legales que sus herederos tuvieron con el gobierno de Manuel Bartlett (por la propiedad de Villa Flora que hoy está convertida en una horrenda muestra de ‘eclecticismo’ arquitectónico) la casona corrió con similar suerte.
Para el 2005, hasta donde se sabía, Melquiades Morales la había dejado en comodato para que el Consejo Regulador de Talavera hiciera ahí el “nuevo recinto de la talavera poblana”.
Cosa que no ocurrió.
¿Qué pasó? ¿Quién sabe?
Nunca se abrió tal recinto. Nunca se supo nada.
Durante el sexenio de Mario Marín esa casa se encontró cerrada. Y así se mantuvo, bajo el azote del tiempo y el clima.
Hoy, la casona se encuentra deteriorada en extremo.
De la techadumbre ni hablar, poco hay de ella.
La fachada tiene daños en sus mosaicos.
Y el antiguo esplendor que tuvo la cantera traída de Calpan yace debajo del polvo.
Durante la puja por la casa se han ofrecido sumas que van del millón y medio de pesos hasta los dos millones y medio. Dicen los conocedores de restauración que el justo valor de la casa (gracias a tanto deterioro) apenas sobrepasa el millón de pesos.
Según dicen los interesados en adquirirla el gobierno del estado ha devuelto sus propuestas porque esperan “mínimo 7 millones de pesos”por el inmueble.
Sí, así dañado y todo.
¡Una ganga!
El hecho no es ese.
A los interesados también les llegó información sobre que la Fundación William O. Jenkins, entró igual al concurso y que incluso, ellos habían ofrecido que la casona se quedara bajo su resguardo en comodato.Es más, se dijo entre los interesados que prácticamente la Fundación Jenkins, con todo el peso político y económico que tiene, tenía ganado por adelantado el concurso y se quedaría, seguramente, con la casa de los Ochoa.
En fin.
Ayer, vía Twitter conté parte de estos detalles.
Cinco minutos más tarde marcaron a mi teléfono.
(Vaya, que este gobierno sí nos monitorea.)
Me llamó gente de comunicación social del Gobierno del Estado.
Al respecto me hicieron las siguientes aclaraciones. Y las pongo textuales: 

  1. La convocatoria de enajenación de la Casa de Azulejos ubicada en la 2 Oriente 808, aún está abierta.
  2. En efecto, entró Fundación Jenkins como uno de los interesados y entró con su propia propuesta.
  3. No es intención del gobierno de Rafael Moreno Valle tener ninguna preferencia a favor, o en contra de cualquier interesado en la convocatoria.
  4. Cuando se tenga el ganador de la convocatoria de esta casona se dará puntual informe al respecto.

Tan tan.
Eso fue lo que me dijeron las fuentes oficiales.
Escritas están las dos versiones.
¿A quién le creemos?
Conocer la verdad de cómo se lleve este proceso es cuestión de tiempo.
Lo cierto es que, quien obtenga esa casona, es quizá lo de menos.
El hecho es devolverle el esplendor que tuvo algún día.
Lo más triste es que este sea un caso más de casonas y casonas que se pierden en el olvido institucional y de sus propietarios.
Triste es que nuestros gobernantes no tengan interés en ese inmueble como en muchos espacios más en el Centro Histórico de Puebla.
Yo pregunto:
¿Han caminado por el Centro Histórico?
¿Lo harán nuestros gobernantes?
¿Lo hará Eduardo Rivera, flamante presidente municipal?
¿Lo hará el gobernador Rafael Moreno Valle?
¿Estarán notando que el patrimonio histórico, las casonas y monumentos edificados son cada vez menos?
Una tarde de ocio, se lo pido a usted lector, un día que no tengan más que sobar a su gato frente a la tele, dedíquese a escoger una calle del Centro Histórico de Puebla.
Le recomiendo que lo haga.
Camine más de 5 cuadras.
Cuente cuántas casonas están en ruinas, cuántas son estacionamientos, cuántas siguen siendo vecindades olvidadas por sus dueños y aún habitadas por gente que busca un hogar económico.
Vea el deterioro.
Vea cómo la maleza le gana terreno.
Vea que donde un día hubo cantera, talavera, adobe, argamasa, hoy hay árboles enormes, maleza a tope, tierra y olvido.
Seguramente cuando camine por cualquiera de estas calles del centro se encontrará con parques sucios y abandonados, con alguna persona en situación de miseria (que últimamente abundan), con calles donde el adoquinado comienza a botarse y las últimas obras de remodelación ya de plano se esfumaron.
Se encontrará con “viene vienes” que seguramente se agandallan la calle, con lavacoches que hostigan, con vendedores ambulantes.
Con basura atascando los cestos, con aromas fétidos, con guacareadas en el piso que algún parrandero dejó.
Así está nuestro Centro Histórico.
Y nuestras autoridades siguen abaratándolo.