Friday, 21 de September de 2018

El Chapo, el asesino de su propia leyenda

Por Selene Rios Andraca / /

Una de las peores cosas que le pudo pasar a los mexicanos fue arrancar este flamante 2016 con la desmitificación del capo Joaquín “El Chapo Guzmán” por su recaptura a unos cuántos meses de su fuga del penal del Altiplano y una de las peores cosas que le pudo pasar a los poblanos fue que la Rueda de la Fortuna se fundiera a media vuelta; que el Chiquihuite Stadium se empezara a descarapelar y que fuera resanado con bolsas de plástico azul y blanco; el derrumbe en la obra del 475 que dejó 5 muertos y que el Teleférico nomás dure 4 minutos a pesar de su costo de 359 millones de pesos.

 

Creo que 2016 es un año que empezó con todas las ganas de aniquilar las alegrías y los parabienes que tanto se reparten en las redes sociales, en las cenas familiares, en los mensajes de Whatsapp y en los respectivos inbox. Toda la gozadera de la cena, los abrazos, los regalos, las ofertas de temporada y el recalentado, amenaza con desaparecer ante la re-re-re-aprehensión de líder del Cártel de Sinalóa, de las razones de su re-re-recaptura, de sus gustos por las camisas de seda en azul eléctrico y ante las decisiones gubernamentales morenovallistas.
 

Ay no.
 

De nada sirve que uno haga tanto ritual en la madrugada del primero de enero: que si corre uno con la maleta; que si mejor con la pañalera; que si barre uno en reversa con una escoba roja; que si se traga 12 uvas de trancazo, una por cada campanada de las 12 de la noche; que si se avienta confeti y baila reggeatón; que si toma Sidra de manzana de Zacatlán o que si reza un padre nuestro en latín. De nada sirve, si el recalentado sigue en el congelador en un topper si tanto Peña Nieto como Moreno Valle empiezan a hacer de las suyas.
 

Veamos.
 

El Chapo se erigió como uno de los grandes héroes mexicanos por aquello de su fortuna;su preocupación por los más pobres; su arraigo a Bariguato; el respeto a su Jefa y a todos sus paisanos culichis, su imperio mundial de drogas, armas y demás actos ilícitos que apliquen, y por supuesto, por haberse escapado no una, sino, dos veces de un penal de máxima seguridad. Un héroe, chingá.
 

Su segundo escape ayudó a debilitar, un tanto más, la deteriorada imagen de Enrique Peña Nieto. Medio México se volcó en risas, opiniones, porras y cualquier tipo de deleite porque El Capo se burló del gobierno federal con un túnel de kilómetro y media, y una motocicleta especial para fugas de penitenciarias mexicanas.
 

Pero, el gusto por canonizar al Chapo se derrumbó. Al capo di tutti capi se le ocurrió que era tan chingón, pero tan chingón que debería haber una serie y una película para contarle al mundo su verdad: su infancia, sus decisiones, sus posesiones, sus submarinos, sus relaciones gubernamentales, sus nexos con el Ejército, la Marina, secretarios, diputados y su propia versión de sí mismo. Hasta ahí tenemos a un hombre vanidoso, ávido de revelar la información que tanto ha atesorado clandestinamente entre túneles, malpasadas, camisetas sucias y fugas.

El meollo es que al capo di monti se le ocurrió ¡protagonizar su propia película! #NoesdeDios
 

Se puso a grabar su propia película y por eso lo atraparon unos soldados desorganizados, desobedientes, que tiran balazos a lo loco y que no escuchan las instrucciones.
 

Uf.
 

A Guzmán Loera lo sedujo el contacto con la Reina del Sur, Kate Del Castillo y con Sean Penn, y por primera vez en décadas, decidió dar una entrevista en vivo y enviar un video con las preguntas que quedaron pendientes, y el cual, por cierto, es pertenencia de KatedelCastillo Productions o algo así. Ay Dios.
 

Para colmo del asunto, el actor holliwoondense Sean Penn nos reveló que en su entrevista con El delincuente más buscado del mundo se tiró un pedo en su cara. Literal, lo pedorreó. El Chapo en un despliegue de caballerosidad, no dijo nada y se sopló la flatulencia del actor sin hacer gestos.
 

El traficante que construyó su imperio desde la sierra mazatleca no es el mismo que escapó en 2001. Esta vez, Guzmán Loera no fue el paranoico, el obsesivo que era —juran que no comía nada que no cocinara y probara antes su esposa— y hasta se atrevió a buscar locaciones y hacer grabaciones para su propia película. El chiste se cuenta solo.
 

Y hasta se quiso ligar a la Kate del Castillo.
 

En 2016 se derrumbó una leyenda. Joaquín Guzmán Loera se encargó de asesinar su propia leyenda, y todo por vanidad, por megalomanía y por quererse ligar a una actriz interesada en hacer más dinero y más fama.
 

Lo más seguro es que el líder del cártel de Sinaloa sea extraditado a una cárcel a Estados Unidos, de donde difícilmente podrá escapar para reconstruir su imagen de, al menos, delincuente audaz o de Houdini mexicano.
 

Por si la desgracia romántica del Chapo no fuera suficiente, con tantas cosas gratis, villas iluminadas, teleféricos sin costo, conciertos con Espinosa Paz y Yuri, hay quienes juran por todos los dioses que Moreno Valle repuntó en su calificación y que está cerca de los seis puntos de aprobación. Madre santa.
 

Sus asesores esperan que su calificación roce los siete puntos con la campaña del informe y con el mismo evento que se llevará a cabo el próximo viernes.

De momento nos quedaremos con el Chiquihuite Stadium remendado con bolsas de plástico; con todo lo gratis que nos pueda dar, desde conciertos hasta pañales; con el teleférico más chico (600 metros) y más caro (359 millones de pesos) del país; con el derrumbe en el 475 y con la esperanza de que el último año que le queda, se nos sea leve, muy leve.
 

**
 

Una de las cosas que más me gustan de iniciar un año es que por alguna mística razón, a la mayoría de las personas le entra la gana loca e intensa de cambiar las cosas o de tomar decisiones extremas. Algunos deponen las armas antes de la Candelaria;otros sufren de amnesia y regresan a sus viejos vicios como si nada; y otros tuercen la lista de propósitos para auto-engañarse (Aquí entraría Enrique Peña Nieto, por ejemplo). Yo he vagado por las tres categorías indistintamente y hasta la fecha, para mi desgracia ningún fantasma del año nuevo me lo ha reprochado ni se me han aparecido víctimas periodísticas en forma de espectros malditos ni nada por el estilo.

Yo cada año hago mi lista de propósitos y nomás llegan los tamales de la Candelaria, y se me olvida el mundo. Como mi mamá se la pasa reclamándome que no cumplo nada de lo que digo y se niega a reconocerme que en 2015 no fallé ninguna semana con Dios en el Poder, este año he decido que en lugar de andarme comprometiendo con cosas que se me olvidan o luego me dan flojera,mejor haré mi lista de Des-Propósitos 2016, cuyo objetivo será hacer cambios radicales en mi conducta, personalidad y textos, para tener más amigos en Facebook y caerle mejor a la gente.

Lista de Des-propósitos 2016
 

1.      Escuchar reggeatón sin hacer caras y sin tratar de entender o descifrar la poética y la estética de letras. Por ejemplo: “Yo le digo hello y ella me dice, goodbye”, “Peleamoj, noj reconciliamoj, pero peleamoj porque noj amamoj”. “Ella es tan piki, piki, piki” o “Vamoj a pegarnoj como animalej”.

 

2.      Educarme emocionalmente con novelas de Televisa para decir: “es tu amor verdadero”, “maldita arribista” y “tú no crees en el amor, tú no sabes amar”. Para aprender a enfurecerme, tirar todas las cosas del cuarto, romper floreros, retratos, vasos y platos, y dar cachetadas a mi amor verdadero, a la que le gusta a mi amor verdadero o a la que le tira el perro a mi amor verdadero o la interesada que nomás quiere el dinero de mi amor verdadero. Según acercamientos que he tenido con algunas tramas, lo más importante es normalizar la violencia y la misoginia.

 

3.      Subirme a todas las #Rafaocurrencias, tomarme una foto antes de hacerlo, en el trayecto y al bajarla. Subirla a mis redes sociales e incluir el hashtag #PueblaesmiDestino. Las primeras amenidades que elegí son: el Teleférico, la Ruedota y el Tren climatizado Puebla-Cholula.

 

4.      Escribir columna cada semana, sin falta, como ocurrió en 2015, sin parecer una loca obsesionada con Moreno Valle y con cada una de sus decisiones gubernamentales, electorales o sociales.

 

5.       Reconstruir mi imagen para no parecer una loca obsesionada con cada cosa relacionada a Rafael Moreno Valle. (Mi mamá dice que hablo de él cuando no viene a la plática, que escribo de él aunque esté hablando de otra cosa, que a veces dormida le grito al mandatario y que estoy a un paso de la locura).

 

6.      Mojarme en alguna de las fuentes millonarias de Rafael Moreno Valle que costaron en promedio 30 millones de pesos para aquello de la abundancia, la purificación y el salpullido. Ups. Acabo de incumplir mi propósito 5.

 

7.      Declararme públicamente una fan y seguidora de Mario Marín. De ser posible acompañarlo a algunos eventos para hablar bien de él y escribir una que otra columna para decir que estábamos mejor cuando él gobernaba Puebla (Dios me sabrá perdonar).

 

8.       Convencer a Facundo Rosas de grabar su propia Película “El Chupaductos”; tener encuentros clandestinos con él —en alguna toma en Tecamachalco, por ejemplo— y hacerla de intermediaria para que alguna celebridad lo entreviste en una cueva con gallinas, mangueras, tambos y tequila.

 

9.      Afiliarme a Antorcha Campesina para invadir terrenos, luego presionar a las autoridades para legalizan la invasión; llenar manifestaciones, hacer plantones en Casa Aguayo, amenazar a cualquier detractor, golpear a los mirones y escribir una columna en El Heraldo con la leyenda “inserción pagada” en la que ensalce los valores de la pobreza y de Aquiles Córdova Morán, mientras analizo qué otro terrenito invadir.

 

10.  Rogarle a Moreno Valle que me haga “enlace de prensa” de alguna de sus dependencias para postear en el Facebook y en el Twitter, que la transformación en Puebla es innegable, para compartir las fotos del gobernador entregando la despensa o el fertilizante y condenando rigurosamente que mujeres y niños vayan a manifestaciones para prestarse como “carne de cañón” y para preguntar: ¿Qué hacía un niño en la manifestación? Y así. —Tiene razón mi mamá, siempre termino hablando de Rafa—.

 

Sin más, queridos todos, sé que están en crisis de ídolos, pero tranquilos, pronto encontraremos otro Robin Hood de la metanfetamina para amarlo y respetarlo. Tengan un año bien bonito y lleno de luz.
 

Recuerden. Es el último año de Moreno Valle, no todo puede ir tan mal.
 

¿O sí?

 

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