Sábado, 21 de Enero de 2017

Vida y Estilo

Que no me atrape lo mundano

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Lo cotidiano jamás interrumpió tus pensamientos.

Fuiste la luz que me dio calor.

Por Yonadab Cabrera Cruz / Chinguen al Gaupo / /

A mi Rayas querida, mi amighola.

Todos te vamos a extrañar, a todos nos harás falta, de eso no hay la menor duda. Lo que jamás comprendí, fue la falta que yo te hacía a ti, todo lo que me necesitaste. Hoy escribo estas palabras empapadas de lágrimas y el anhelo de verte en mis sueños.

Te vi el último día que estuviste con nosotros; te hice reír por última vez, soltaste una carcajada, igual que todas las que me regalaste cuando reíamos de todo, te dio un ataque de tos que me asustó, en ese momento supe que ya no volverías a sonreír, no pude decir lo mucho que te amo y lo mucho que me dolió verte así, estando en un cuerpo que ya no era tu cuerpo, besé tu frente y me alejé deseando que esos 5 minutos duraran una eternidad.

Reíste por última vez a carcajadas cuando te platiqué mi sueño: estabas tú y Rueda ─siempre nos disputamos tu amor jejeje─ también estaba tu hermana Irlanda y yo, me presumías el nuevo departamento que estaba en medio de la jungla, tú eras Jean, Rueda Tarzán, pero me pedías a mí que te abrazara porque tenías frío.

En ese bello sueño, no dudé en abrazarte, sólo te decía “pero no me restriegues tus chihis”, fue cuando soltaste la última carcajada que salió de esa bella voz, de esos bellos labios, me apretaste la mano, yo acaricié la tuya, quise decirte muchas cosas, pero un nudo en la garganta me lo impidió. Hoy que ya no estás para regañarme, aconsejarme, amarme y abrazarme, no sé a dónde acudir, a quién estrechar, con quién llorar.

Me atrapó lo mundano, lo cotidiano interrumpió mis pensamientos, ahora soy un vagabundo que no sabe cómo reparar este dolor.

Busqué algo que sé que te haría bien. Llevé tu bici a tus pies, y sin fijarme por querer hacer al menos algo bien, casi te tiro, y tiro los floreros, las veladoras, las lámparas que iluminaban tu camino; casi incendio tu casa.

Pero sé que eso te confortó, pues siempre esperabas a que hiciera cualquier cosa para arrancarte esa bella sonrisa.

A ti que eres mi alma gemela, hoy te pido perdón.

 

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