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Ciudad de México, (SinEmbargo/ZETA/InSightCrime).- El periodista Marco Ernesto Islas Flores, que se retiró del oficio hace algunos meses de acuerdo con su familia, fue asesinado en Tijuana, Baja California, por lo que se convirtió en el quinto comunicador asesinado en lo que va del 2022.

El padre del periodista, Marco Antonio Islas, fue quien informó en redes sociales sobre el homicidio de Ernesto Islas, el tercer asesinato de este tipo en la ciudad fronteriza en este año.

Hace unos minutos ejecutaron de cuatro balazos a mi hijo Marcos Ernesto, fuera de mi casa…”, escribió el también comunicador.

Afuera del domicilio donde mataron de cuatro balazos a mi hijo Marcos Ernesto Islas Flores, dejaron tirada una supuesta narco manta cuyo mensaje desconozco, pero tiene que ver con que llegó la nueva administración”, agregó en un segundo mensaje.

El crimen hacia el exeditor de Noti Red, de 31 años, ocurrió en la madrugada de este domingo en la colonia Camino Verde, Sánchez Taboada.

Ernesto Islas se habría retirado de la profesión por motivos personales hace un año y medio. “Fue durante un tiempo comunicador, hace un año y medio se retiró, le indignaban muchas cosas y prefirió alejarse”, explicó el padre de la víctima a Reforma.

De acuerdo con Información revelada a ZETA, el homicidio del hijo del comunicador Marco Antonio Islas Parra y sobrino del también periodista Víctor Islas Parra, hay una persona detenida.

Fue alrededor de las 23:30 horas cuando se reportó a la central de emergencias que una persona había resultado lesionada al exterior de los edificios ubicados en la Avenida Lomas Verdes número 17104 en la citada colonia.

Al lugar arribaron elementos de la Policía Municipal y paramédicos de la Cruz Roja, quienes tuvieron a la vista a una persona del sexo masculino, complexión robusta, tendido sobre el pavimento con dos impactos de arma de fuego en la espalda y en la cabeza. La víctima fue declarada sin vida en el lugar.

Agentes periciales localizaron cuatro indicios balísticos en la escena del crimen.

Testigos señalaron que los presuntos responsables, dos masculinos, vestidos de negro; uno de ellos con una gorra de color negro, con la leyenda de San Francisco, por lo que se montó un operativo, logrando capturar a un sujeto.

Uno de los detenidos responde al nombre de Fidel Saucedo Caballero de 27 años, originario de Tlaxcala, quien portaba una cartulina blanca con el siguiente mensaje: “Llegó la administración nueva de la ‘A’, así van a quedar todos los que no se quieran alinear a la empresa y sigan vendiendo para esa gente pura gente del Sr. Cabezón y Sr. Aquiles att: H5”.

El detenido fue puesto a disposición de las autoridades correspondientes.

El inicio de 2022 en México ha estado teñido de sangre de periodistas, muertos a tiros, puñaladas o emboscados, mientras las autoridades siguen acusando a las organizaciones criminales.

Los ataques a periodistas en México

El ataque más reciente se conoció la mañana del 26 de enero, cuando hombres armados abrieron fuego contra José Ignacio Santiago Martínez, director de Pluma Digital Noticias, cuando conducía por la autopista Yosonicaje-Tlaxiaco, en el estado de Oaxaca, al sur de México, según anunció la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca en un comunicado oficial.

Martínez se salvó por un pelo. Los guardias armados que lo acompañaban, como parte de su inclusión en el Mecanismo de Protección para Defensores de Derechos Humanos y Periodistas, lograron repeler la emboscada. Pero estos mecanismos no siempre funcionan según lo planeado.

El 17 de enero, el fotorreportero Margarito Martínez fue acribillado saliendo de su casa en la ciudad fronteriza de Tijuana, como lo informó la Fiscalía General del estado de Baja California en un comunicado. Al igual que su colega de Oaxaca, Martínez había denunciado que temía por su vida y fue remitido al mecanismo de protección para periodistas. No le sirvió de mucho.

Pocos días después, el 23 de enero, Lourdes Maldonado López también fue asesinada en la puerta de su casa en Tijuana, a pesar de la aparente protección oficial, como lo confirmó en una declaración pública la Gobernadora del estado de Baja California, Marina del Pilar. En marzo de 2019, Maldonado viajó a Ciudad de México para asistir a la conferencia de prensa matutina del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Allí, le dijo directamente al Presidente que “temía por su vida” y le solicitó protección. Ésta nunca llegó.

Aunque se ha dedicado mucha atención a Tijuana, por la seguidilla de asesinatos de alto perfil, la violencia contra el gremio de periodistas se ha extendido a todo México este año.

A comienzos de enero, el reportero José Luis Gamboa fue muerto a puñaladas en el estado de Veracruz, en el Golfo de México. No había pasado una semana, cuando el periodista Jaime Vargas Chablé fue herido de la misma forma por atacantes que irrumpieron en su casa, en el estado de Yucatán, aunque no se precisó si el ataque tenía relación directa con su trabajo. Otro periodista en el municipio Buenavista de la Salud, estado de Guerrero, quedó atrapado entre el fuego cruzado de duros enfrentamientos con armas de fuego mientras esperaba por más de una hora que las fuerzas de seguridad respondieran.

La violencia vivida este mes desató protestas masivas en docenas de ciudades de México, país que ha ocupado de manera consistente el primer lugar como uno de los más peligrosos del mundo para el ejercicio del periodismo, de acuerdo con el análisis del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), que hace seguimiento a los ataques contra la prensa.

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