El síndrome de la caverna

Dos años de pandemia, encierro y medidas restrictivas han hecho estragos en la salud mental de muchas personas. Los niveles de ansiedad, depresión, pensamientos o intentos suicidas se multiplicaron creando una verdadera crisis de salud mental en casi todos los países.

En México, donde el acceso a estos servicios es limitado, muchas personas han tenido que lidiar con sus padecimientos a solas, empeorando su condición al no tener tratamiento farmacológico y psicoterapéutico adecuado.

Uno de los problemas de salud mental que se han presentado más frecuentemente “post pandemia” es el llamado síndrome de la caverna. Este síndrome consiste en que la persona que lo padece experimenta temor para salir a la calle y retomar sus actividades, concibe el mundo fuera de casa como un lugar peligroso, por lo que todas las actividades que impliquen abandonar su hogar –escuela, trabajo, compras, visitas– le parecen una amenaza.

El síndrome de la caverna se presentaba anteriormente en personas que habían sido privadas de su libertad durante mucho tiempo, por ejemplo, personas que habían vivido un secuestro, que estaban presas o bien, que habían experimentado una enfermedad larga que les había tenido postradas en cama. Sin embargo, durante estos dos años de pandemia, el mundo ha experimentado quizá el aislamiento más severo del que se tenga registro en la historia.

Todas las actividades en el exterior pudieron ser suplidas por sus versiones digitales: supermercado, videollamadas en vez de visitas, escuela en línea, oficina en casa, compras de ropa y artículos para el hogar, entre otros, llevando a las personas a darse cuenta que, en realidad, no necesitan salir de casa para satisfacer sus necesidades.

Esto por supuesto en las esferas sociales en las que el trabajo presencial no era un requisito fundamental, pues hubo quienes tuvieron que enfrentar su miedo a salir y a contagiarse para poder tener un ingreso y sostener a su familia.

Cuando todas nuestras necesidades son resueltas dentro de nuestro hogar sin la necesidad de salir, sumado a la amenaza de contraer covid-19, el pensamiento de muchas personas fue “¿para qué salgo?” lo que llevó a una postergación de todo aquello que no podía obtenerse en línea: chequeos médicos, convivencias, compromisos sociales, entre otros.

Aunado a esto, personas responsables de conservar la sana distancia o de ser prudentes en su convivencia con otro, veían diariamente en los noticiarios notas sobre fiestas masivas, bodas, viajes, influencers sin cubrebocas, lo cual les llevó a tener pensamientos como “si los demás son imprudentes, debo cuidarme más” aumentando la ansiedad y el miedo a convivir con otras personas.

Actualmente, varias universidades están estudiando los efectos psicológicos de la pandemia a corto, mediano y largo plazo, y varios de estos efectos podrían clasificarse dentro de las conductas típicas de una fobia: miedo a salir, miedo a convivir, miedo a contagiarse, miedo a tocar objetos, miedo por todas partes. Por supuesto, tomar estas medidas “extremas” puede desacelerar la pandemia e incluso ayudar a erradicarla, sin embargo, el precio que estaremos pagando en salud mental será muy alto.

¿Cómo saber si tienes síndrome de la caverna? Aquí sus síntomas

  • Experimentas miedo o ansiedad cada vez que debes salir de casa.
  • Piensas constantemente que los objetos del exterior están contaminados.
  • Piensas en las consecuencias de contagiarte de Covid constantemente.
  • Has rechazado invitaciones o convivencias incluso si son pocas personas por miedo a que “alguien tenga”.
  • Cuando estás en el exterior sientes agitación e inseguridad.
  • Das preferencia a actividades virtuales en vez de a las presenciales.
  • Desconfías de las medidas sanitarias de todos los lugares y asumes que no son eficientes incluso cuando no has ido al lugar.
  • Desinfectas constantemente tus manos aún si no has tocado nada.
  • La pandemia ha afectado seriamente tu vida familiar, social o afectiva por el miedo a interactuar.
  • Sientes pánico cuando piensas que las actividades volverán a la normalidad.

Si bien los adultos hemos experimentado estrés y ansiedad a raíz de la pandemia, los niños de entre 5 y 15 años son quienes experimentan peor el síndrome de la caverna. Principalmente, porque al ser pequeños, carecen de herramientas de afrontación del estrés y porque su normalidad se vio drásticamente interrumpida de manera prolongada afectando el desarrollo de habilidades sociales, mismas que normalmente adquirirían en la escuela. En los niños del rango de edad mencionado, pueden presentarse todos los síntomas descritos arriba y además:

  • Problemas para dormir.
  • Pesadillas y terrores nocturnos.
  • Introversión.
  • Conductas autolesivas como rascarse hasta sangrar.
  • Pensamientos constantes sobre la muerte.

Es de vital importancia que si identificas cualquiera de estos síntomas en tus hijos, les lleves lo antes posible a terapia psicológica especializada en niños y adolescentes. Si eres tú quien experimenta los síntomas del síndrome de la caverna, la terapia psicológica, los grupos de ayuda en línea y algunos fármacos para disminuir la ansiedad –siempre prescritos por un profesional de la salud mental– son buenas opciones para manejar este síndrome y superarlo.

Como siempre, estaré atenta a todos tus comentarios y preguntas a través de mis redes sociales públicas. Tanto en Instagram como en Twitter me encuentras como @psicobetza.

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Betza Vancini

Betzabé Vancini

Psicoterapeuta con enfoque humanista existencial egresada de la Maestría en Psicoterapia y Psicología Clínica de la Universidad Iberoamericana Puebla. Tiene una especialidad en terapia basada en la...