Al final la cura salió más cara que la enfermedad, en el país de las apariencias

Recuerdo amigo lector en el anterior gobierno un llamado del Presidente a los empresarios para solidarizarse con los mexicanos ante el tropiezo de la estrategia económica que tenía como varias de sus consecuencias el alza de precios e inflación.

En las noticias miramos a los líderes de las empresas más importantes del país reunirse con el mandatario para escuchar su argumento y como conclusión de esta reunión, el anuncio oficial de la solidaridad de este sector con la economía y la estrategia del Presidente. ¡No habría alza de precios! mencionaban con orgullo y este mensaje replicaba en los medios de comunicación.

Y sí amigo lector, los precios no subieron, pero poco a poco los productos por alguna extraña razón empezaron a encogerse, las porciones a reducirse y al final terminamos pagando sí lo que costaban las cosas sin aumento, pero a cambio recibíamos menos producto, digamos que un efecto a la inversa.

¡Y no sólo es comentario mío o una apreciación personal! Desde hace tiempo he ido preguntando opiniones a muchas personas y todos coinciden con mi apreciación.

Ahora tras terminar esta tregua, las marcas han comenzado a incrementar sus costos de manera natural, pero lo que no regresó fue el tamaño de nuestros productos, al final la “cura” salió más cara que la enfermedad!

Señalo dos críticas, en primer lugar la doble moral con la que jugamos en el país, se anuncia un apoyo económico, pero se nos da menos ¿no es esto una estafa?, en su momento al Presidente que confió en este apoyo (y después se hizo de la vista gorda ante la situación) y por otro lado un tema de ética, al final el empresario no perdió, desarrolló una estrategia para mantener sus utilidades y después la volvió un área de oportunidad, porque poco a poco empieza a emparejar el precio, pero no entrega lo que daba lo cual evidentemente representa más ganancias.

Estas son las prácticas que al final me apenan mucho y que justifican porque como país no avanzamos, seguimos pensando en lo individual bajo el amparo de una ética relativista y de doble moral, la cual debilita la credibilidad de los mexicanos en estas marcas y le abre la puerta a otras que si en algún momento quisieran ofrecer más (o al menos lo de antes) indudablemente podrían volverse líderes en el mercado, pero lo más triste es que hasta el momento no es así, todos vieron la oportunidad de ganar más a costa del consumidor y así lo han aprovechado.

La única arma que veo para contrarrestar esto es llevar el tema a la opinión pública, así como lo hago en este momento, amigo lector use las redes y confronte a las marcas, seamos sus espejos para ver si nos devuelven lo justo o por lo menos se les cae la cara de vergüenza por sus acciones.

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Comunicólogo reconocido por el Ayuntamiento de Puebla como “Poblano distinguido”. Productor de contenidos para espacios de prensa, radio y medios digitales, los cuales utiliza para la difusión de...