Todo mundo le huye a trabajar con Margarita Garcidueñas, la Fiscal Especializada en Violencia de Género contra las Mujeres de la Fiscalía General del Estado de Puebla.
Garcidueñas sabe que cuenta con la confianza ciega del Fiscal Gilberto Higuera Bernal. Y se aprovecha de eso.
Recientemente, tuvo en sus manos la salida de Miriam Larios, quien fungía como la titular de los policías ministeriales asignados a esta área.
Garcidueñas impuso cuotas de cateos y metas a los comandantes al mando de Miriam Larios, y a su vez, la titular del área especializada generó varios operativos de manera errónea, precisamente para cumplir con las exigencias de su jefa.
Bien dicen por ahí que cantidad no da calidad.
Y ante la falta de investigación, de planeación y certeza en los operativos, solamente tuvieron puros bulos al estilo del operativo que encabezó Miriam Larios en la zona de la 14 Poniente en un hotel del Centro Histórico, donde intentó amedrentar a trabajadoras que por su propio pie entran al inmueble con sus clientes.
Al calor de tantos errores, la relación entre Larios y Garcidueñas se desgastó a tal grado que, la Fiscal Especializada en Violencia de Género hizo a la agente ministerial una más de sus víctimas del acoso laboral que práctica.
Soltó el rumor de una denuncia en su contra e incluso dijo que en efecto había una denuncia ante el área Anticorrupción de la Fiscalía de Puebla.
Garcidueñas contaba hasta a los boleros que laboran entre los funcionarios de la dependencia que había una orden de aprehensión contra Miriam Larios. Así que la agente ya va para un mes sin aparecerse por la Fiscalía Especializada en Violencia de Género.
Desde la semana pasada Miriam Larios ya buscaba quién la representara legalmente en caso de que Garcidueñas cumpliera su amenaza.
Y mientras tanto, la Fiscalía Especializada en Violencia de Género se ve envuelta en otro escándalo por la pésima atención, precisamente a las víctimas.
Ayer, después de que la abogada Paloma Corte denunció al esposo de la jueza Blanca Laura Olivier Palacios, Roberto Medina Torres, quien la grabó por debajo de su falda, tuvo todavía la revictimización de un pésimo servicio en Fiscalía de Puebla.
Hasta el cierre de este texto, la abogada Paloma Corte, quien podía defenderse por su conocimiento en el proceso penal, llevaba más de catorce horas en la dependencia de la Fiscalía de Puebla.
Imagínense, si una abogada experta en el tema apenas y tuvo el temple para soportar tan mal servicio, ¿Qué se puede esperar de alguna víctima que no cuente precisamente con conocimientos en derecho penal?
La violencia de género resulta ser imbatible en Puebla y los números no van a bajar mientras haya personajes como Margarita Garcidueñas, que, ni por su calidad de mujer, se pone en el lugar de las víctimas a las que debe atender.
Actualmente, se quedó como interino Gabriel Carrión Garrido, quien por el momento se encuentra como encargado de despacho directamente enviado desde la Agencia Estatal de Investigación en lugar de Miriam Larios. Pero, tampoco quiere quedarse en el puesto y cuenta los días para que lo releven y manden a la próxima víctima de Garcidueñas.

Pero, para colmo, nadie en la Fiscalía de Puebla quiere ser el próximo agente titular asignado el área de Garcidueñas.
¿Qué pasará con Margarita Garcidueñas que cuenta con la sensibilidad de un carnicero en temas de género? ¿Por qué presume ser de las más efectivas si, sobre números, simplemente no llega a los resultados de excelencia que pregona el Fiscal Gilberto Higuera?
¿Resolverán el caso de Paloma Corte? ¿A pesar de que el acusado es esposo de una de las juezas más feministas del Poder Judicial?
Ya son muchas preguntas…
Y en el área hay muy pocas respuestas.
Mucho ruido y pocas nueces.
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