La super elección del 2027, el primer referéndum del Armentismo

Alto a la extorsión

El festejo del séptimo año de la Cuarta Transformación en el zócalo de la Ciudad de México dejó imágenes interesantes.

Cerca de la presidenta Claudia Sheinbaum, a un lado se encontraba Omar García Harfuch y del otro el gobernador Alejandro Armenta Mier.

Omar García Harfuch es alfil predilecto de la presidenta y, Alejandro Armenta, rumbo a su primer año de gobierno, ha afianzado su espacio cerca de la mandataria.

Más allá de la ubicación en la foto, habrá que analizar el ajedrez político que viene.

Y coincide con el corte de caja que tendrá en unos pocos días el primer año de Alejandro Armenta en Puebla.

La super elección del 2027, el primer referéndum del Armentismo
Claudia Sheinbaum, Omar García Harfuch y Alejandro Armenta. Creditos: Especial

En 2027, México enfrentará una concurrencia electoral inédita: la renovación total de la Cámara de Diputados (500 curules), 17 gubernaturas, cientos de espacios en los congresos locales y, crucialmente, miles de presidencias municipales.

A esto se suma el factor disruptivo de la elección judicial y una posible consulta de revocación de mandato, que aún se ve lejos. Es un cóctel logístico y político de alto voltaje.

En 2027 se juega una super elección que, además ser la batalla por la supervivencia y la hegemonía de Morena, provoca el obligado referéndum de lo que significa en Puebla.

No vamos lejos, la oposición tiene poco tiempo para reagruparse y no se ve por dónde. Se aspira quizá a recuperar máximo 15 municipios, según las cuentas del Partido Acción Nacional (PAN) en Puebla, pero no hay mayor proyección. La capital del estado está lejos.

Los que saben, aunque no quieren admitirlo, ubican que Pepe Chedraui está alto en de conocimiento en las encuestas internas de Morena. Dicen por ahí que ronda el 40 por ciento. El dato ha sido sigilosamente tomado por aquello de que aún quedan dos años para finalizar su administración, y así como la sopa se cae del plato a la boca, la relección también.

El Congreso: La llave de la gobernabilidad Para el oficialismo (Morena y aliados), la prioridad absoluta es mantener la mayoría calificada en San Lázaro. Sin ella, la consolidación del “Segundo Piso” de la Transformación se detendría en seco. Para la oposición (PAN, Partido Revolucionario Institucional (PRI), Movimiento Ciudadano (MC), el 2027 representa literalmente una lucha por la supervivencia: su único objetivo realista es romper esa mayoría calificada para volver a ser relevantes en la mesa de negociación. Si fallan en 2027, el riesgo de irrelevancia institucional será irreversible.

Pero en lo local se centra el verdadero campo de batalla.

Es en los municipios donde se aceita la maquinaria electoral. Los alcaldes serán los grandes electores de facto; su capacidad de movilización definirá si los diputados federales ganan o pierden sus distritos. En estados clave como Puebla, Veracruz y el Estado de México, la lucha por las alcaldías será encarnizada, pues quien controle el territorio en 2027 tendrá la mano puesta en la sucesión gubernamental o presidencial de 2030.

Las fichas ya se están moviendo. Quien piense que falta mucho tiempo, ya va tarde.

El 2027 en Puebla no se tratará de ideologías, sino de territorio. Se verá como referéndum sobre si a los poblanos les viene bien el estilo de Alejandro Armenta.

Es por eso que Alejandro Armenta es la oportunidad de afianzar su legado y control político. Para Pepe Chedraui, la definición de su futuro. Y para la oposición, un grito desesperado de supervivencia.

El grupo en el poder ya también asoma los alfiles. En la narrativa del poder en Puebla, dos nombres clave han tomado posiciones estratégicas que revelan la verdadera ruta sucesoria y de consolidación del régimen: Laura Artemisa García Chávez y José Luis García Parra.

Laura Artemisa García Chávez, con quien tuvimos una entrevista que podrá ver y leer este día, dejó la comodidad de la presidencia del Congreso en octubre de 2025 para asumir la titularidad de la Secretaría de Bienestar. No fue un descenso administrativo, sino un lanzamiento estratégico.

Ella misma considera que el upgrade se trató del acercamiento uno a uno con el ciudadano poblano. Dígase pues, el votante.

En la lógica política tradicional, Bienestar es la “fábrica de votos”. Pero al poner a su operadora de mayor confianza legislativa en el territorio, Armenta envía una señal clara: el 2027 se ganará a ras de suelo.

Laura Artemisa García Chávez tiene ahora la estructura y programas. Su perfil se está construyendo para ser la carta fuerte territorial. Si Pepe Chedraui decide no reelegirse o busca otra ruta, Laura Artemisa García Chávez es la candidata natural a la Presidencia Municipal de Puebla. Si el escenario se complica, tiene asegurada una diputación federal para ser la voz de Armenta en San Lázaro.

Ella es el rostro amable y social del Armentismo.

José Luis García Parra está en el otro extremo del espectro del poder. Quizá el más complicado y delicioso a la vez por ser el jefe de Gabinete y Oficina del Gobernador, García Parra.

Ha sobrevivido a todas las tempestades, incluyendo polémicas mediáticas, para confirmarse como el hombre indispensable. Es el filtro, el negociador y, a veces, el verdugo político.

Su rol rumbo a 2027 es de contención y operación pura. Mientras Laura Artemisa construye hacia afuera, García Parra amarra hacia adentro. Si bien también lo ubican como un candidato natural de la ruta de 2027, la lógica indica que García Parra deberá saltar a una posición que le otorgue fuero y capacidad de operación legislativa federal.

Hay quien lo ve como aspirante a la alcaldía, hay quien lo ve como próximo coordinador de la bancada poblana de diputados federales en 2027. O quien incluso lo mantiene en el área de la Jefatura de Gabinete hasta el fin de la actual administración.

Pero desde el sitio en el que esté su misión será blindar a Armenta. Y eso igual podría incluir la gobernabilidad en la capital. Venderse como la “mano dura” que necesitaría urgentemente la ciudadanía.

Aunque eventualmente se le ubica más como operador de alturas que candidato de mitin a ras de suelo.

Para 2027, es un hecho, Armenta no apostará a externos.

Los perfiles de Laura Artemisa y García Parra son la prueba de que el gobernador jugará con “la casa” para asegurar que la legislatura y las alcaldías clave queden en manos de quienes le deben lealtad absoluta. Y no de aliados coyunturales que podrían traicionarlo en la antesala del 2030.

Pero bueno, fuera de este análisis dejé a propósito a un personaje como Sergio Salomón Céspedes Peregrina, actual director del Instituto Nacional de Migración con Claudia Sheinbaum. Uno de los hombres que ha sabido ganar la confianza de la presidenta. Pero de él y sus enroques políticos en 2027 hablaremos luego. 

Esa es otra historia y merece ser contada en otro momento.

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