Con marinos o no, la seguridad en Puebla debe mejorar por el bien de los poblanos.
Más allá de que la idea de una supuesta “militarización” no permea con la llegada de un marino al frente de las áreas municipales de seguridad en las cabeceras distritales, así como de la misma Secretaría de Seguridad Pública, debemos de analizar esta propuesta desde la Federación en distintos escenarios.
La idea de coordinación desde el nivel federal y su materialización era el insertar a marinos como titulares de las secretarías municipales en las cabeceras distritales del estado.
Ya se hizo la reunión y se presentaron a los presidentes municipales con sus respectivos marinos desde la semana pasada. A muchos de ellos ya se les ha presentado con los equipos del próximo alcalde e incluso ya hasta cuentan con espacios dignos para vivir en los distintos municipios pues entrarán en funciones a primera hora del próximo martes 15 de octubre.
Pero ahora vienen las preguntas incómodas y el cómo se aterrizará su participación en cada municipio.
Primero, recordemos cómo la pasamos con un marino en la Secretaría de Seguridad Pública del estado al inicio del gobierno de Miguel Barbosa. Ese tema ya lo tocamos una vez en este espacio.
Segundo, si así nos fue con un marino en la SSP, ¿cómo nos irá en los municipios? ¿Podrá un solo marino limpiar las estructuras?
La mayoría de los perfiles presentados como próximos titulares en las cabezas distritales tienen un perfil eminentemente operativo. Así que de entrada todo el tema administrativo será contenido por los funcionarios designados para tal en el municipio, decisiones que tengan que ver con fondos, pagos, equipamiento y demás, ¿las aprobará el marino, el alcalde o los administrativos?
A esto agreguemos que ya había perfiles contemplados para ser titulares de Seguridad en casi todos los municipios donde mandaron marinos. Así que muchos de estos perfiles siguen siendo el verdadero mandamás con sus alcaldes. De hecho, les irá mejor. Muchos de ellos serán nombrados asesores, no aparecerán en los organigramas y cobrarán por lo que haga el marino como secretarios. ¿Quién se va llevar el escarnio público si algo no sale bien? Pues el marino en cuestión.
Y lo que es peor… Ya existen resistencias y aún no inician sus labores. El marino que llega como titular a cada municipio también venía con el encargo de limpiar la estructura de los uniformados metidos con las diversas mafias. Es un marino contra toda la estructura. Y eso incluye en algunos casos a la mismísima maña. Imagínense qué pasará con aquellos que les toquen municipios eternamente dominados por la delincuencia local. No vamos lejos, el caso de Amozoc, donde los De la Rosa entregaron prácticamente el municipio a la delincuencia. ¿A quién se va cuadrar la estructura municipal?
Pero bueno… vamos a pensar de manera optimista.
Marinos o no, por el bien de Puebla, nos conviene que hagan bien su trabajo y se pacifique al estado que últimamente ha estado demasiado caliente.
Confiemos en que la coordinación y el plan trazado desde la Federación será un éxito.
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