“Yo no veo una crisis de descomposición social, veo una sacudida a las instituciones donde se anidó la corrupción”, dijo el gobernador Alejandro Armenta, ayer en la rueda de prensa que encabezó al momento en que le preguntaron por los recientes hechos violentos en Puebla.
Se trató de una serie de sucesos tanto inesperados como desafortunados.
Una serie de complicaciones en materia de seguridad que iniciaron con la ejecución de dos agentes municipales de la capital que llevaron hasta el paro laboral de la Secretaría de Seguridad Pública.
La desaparición de varios jóvenes de Tlaxcala en el estado de Oaxaca y el hallazgo de sus cuerpos en territorio poblano.
El bloqueo de carreteras por la desaparición y repentino hallazgo de dos adolescentes quienes fueron encontradas sanas y salvas.
El probable feminicidio de la exfuncionaria estatal Natalia Andrade en Lomas de Angelópolis y un largo etcétera.
Este tipo de eventos que resultan casuales y terminan siendo coyunturales en el argot de la Inteligencia se les conoce como Inputs y Outputs.
Los inputs son los recursos que se utilizan para realizar una actividad o generar un escándalo, mientras que los outputs son los resultados de ese movimiento.
Son botones que se prenden y provocan que salten ciertas áreas del sistema.
Y las instancias oficiales, federales y estatales, encargadas del análisis, investigación y procesamiento de estos eventos, suelen tomar en cuenta y profundizar sobre la naturaleza de los hechos.
Por ejemplo, un agente externo o local, o un grupo delictivo que genera un hecho violento, una balacera o simplemente cuando en una comunidad hay un rumor de la desaparición de un niño. Estos hechos usualmente terminan utilizados por una facción política más allá de que sea cierto o no, se compruebe o no.
Al ingresar el Input al sistema provoca una reacción, el Output.
A veces es el deseado por el orquestador, el agente del caos, o a veces se sale de control. Como ha ocurrido por ejemplo en casos de linchamientos.
Pero siempre, el analizar los inputs y outputs nos lleva a identifica quién es esa mano que mece la cuna.
El clima social de Puebla no ayuda y más cuando se trata de violencia, cuando mencionamos casos de mujeres violentadas o de menores de edad desaparecidos.
La población en general, la masa, en este ánimo exacerbado se deja llevar por grupos políticos.
Algo así ocurrió prácticamente con el caso de la familia de las niñas Miriam y Victoria en Ahuatempa, junta auxiliar donde no se quiere a la alcaldesa de Morena de Santa Isabel Cholula.
El tema de Santa Isabel Cholula inició igual en una junta auxiliar no alineada a Verónica Montes Pacio, presidenta municipal morenista.
Evidentemente los ánimos fueron calentados por gente no afín a Morena y por tanto a la alcaldesa.
Se tocaron las campanas, se convocó a cerrar las vialidades y hasta se retuvo por momentos a funcionarios como el subsecretario de gobernación Francisco Ramos Montaño y al titular de la Comisión de Búsqueda de Personas de Puebla, Luis Javier Cervantes Gómez.
Las cosas pudieron salirse de control, pero afortunadamente se confirmó la noticia de que las dos adolescentes se encontraban con bien.
Pero tal era el calor del momento, que aun así había gente que no dejaron que las vialidades se abrieran de inmediato.
Algo así ocurrió con los vecinos de la colonia Del Conde y el caso de la adolescente Guadalupe. Algunos de los vecinos que tampoco están conformes ni son políticamente alineados al gobierno municipal de Morena de Pepe Chedraui Budib, arengaron por el cierre de vialidades.
“Ya se saben el caminito”, me comentó un funcionario del área de Desaparecidos de la Fiscalía de Puebla cuando en el caso de Guadalupe se tomaron las vialidades para ejercer presión.
Es bien sabido que obstaculizar vialidades suele ser un delito que incluso se agrava cuando se toman carreteras y autopistas federales (y por tanto se convierte en delito federal), poblaciones enteras arengadas con ciertos fines políticos reproducen la vieja artimaña del bloqueo.
¿Qué ocurrió en el caso de Guadalupe?
Que vino la exhibición del verdadero motivo de la desaparición de la menor de edad. Y encima la Fiscalía General del Estado confirmó que un hombre de 22 años se llevó a la adolescente y ella, “por su propia voluntad”, se había ido con él en lugar de acudir a la escuela desde el día 24 de febrero del 2024.
Obviamente las críticas para la Fiscalía de Puebla no se tardaron debido a que no abrió cargos por estupro al vendedor ambulante que enamoró a la menor de edad, o por lo menos no lo informó en su boletín del 3 de marzo.
El hecho es que, más allá de aquellos padres de familia que tienen que cuidar o dar el doble de atención sobre sus hijos e hijas, más allá de las movilizaciones reales y honestas o politizadas, se encuentra este humor social que no termina de dar tregua.
Pero, este humor social, definitivamente, está siendo utilizado por una facción política.
Hay grupos políticos, la oposición a Morena, que están usufructuando esa innegable situación de inseguridad y el momento político para amasar el desconcierto y enojo social.
Ahí tienen a diario en redes sociales a algunos panistas que se están colgando de todos los hechos violentos cuando también ocurrieron hechos bastante similares en sus administraciones pasadas y simplemente no les importaba señalarlos. Claro, mientras su partido gobernaba la ciudad de Puebla y parte de la zona metropolitana eso jamás les importó.
En ese entonces toda esa gente que ni se inmutaba. No se quejaba, no veía mal nada.
Y hoy tienen la bandera diaria de recalcar lo que se hace mal, lo que es erróneo e incluso de utilizar la tragedia para colgarse.
Clavados en el desempleo, hoy, su principal trabajo es ser un vil trol en las redes sociales.
Entre los Inputs no descarte algunos generados por grupos políticos y note nada más los Outputs que esos mismos grupos políticos aprovechan.
Y precisamente de eso hablaba el gobernador Alejandro Armenta cuando subrayaba sobre “la sacudida a las instituciones”.
Pero sobre todo, la sacudida a aquellos que perdieron canonjías.
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