“El caos no es una fosa, el caos es una escalera” Peter Baelish, “Meñique” (Juego de Tronos).
En la serie Juego de Tronos, dos de los principales estrategas de la historia adaptada de los libros de George R.R. Martin, debaten sobre el caos.
¿El orden es bueno? ¿El caos es malo? ¿Solamente hay blanco y negro en esta ecuación?
Lord Varys, “Maestro de los Susurros” y Peter Baelish, “Meñique” intercambian un diálogo interesante en el que este último recomienda a los hombres del poder usar el caos como una escalera.
Soltar amarras y escalar en el conflicto en vez de aferrarse a una creencia religiosa, una ideología, un grupo, una persona o un amor.
Algo así decía Friedrich Nietzsche cuando planteaba que la vida es un constante flujo de cambios y conflictos.
Una fuerza natural presente todo el tiempo en nuestras vidas.
Y podemos utilizarla a nuestro favor o, por el contrario, aferrarnos a la cuadratura de la perfección y ser infelices al notar que las cosas jamás son perfectas.
Abrazar el caos y controlarlo, una herramienta efectiva incluso para el poder.
Hay quienes destruyen la paz para aprovechar el caos a su beneficio.
Y funciona como una herramienta, una escalera, para ascender en un grupo de poder, en una coyuntura política, en un contexto.
¿Qué pasó con los conflictos más que vimos pasar en últimos días y el fin de semana en Puebla?
En la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) quedaron evidenciados los principales instauradores del caos.
Sí, existen nombres, apellidos y funcionarios bien identificados como principales promotores del movimiento que inició en Medicina e intentaron, sin lograrlo, propagarlo por todas las Facultades.
¿Qué ocurrió? La operación para hacer frente al conflicto, encabezada por la rectora Lilia Cedillo Ramírez solamente la empoderó más.
Las imágenes de la rectora de la BUAP tocando las puertas para buscar el diálogo, cercana, amable, frontal, solamente provocaron mayor empatía. Y por tanto, todos aquellos, ajenos o no a la máxima casa de estudios en Puebla, notaron que de un lado del conflicto había alguien negociador e interesado por revolver. Mientras que en el otro lado, hasta el momento, aún existen operadores con la intención de seguir generando conflicto donde no existe necesidad alguna.
Y no duden que haya noticias próximamente donde reaparezcan algunos nombres del pasado entre legajos y procesos penales.
Donde también se generó conflicto estos últimos días fue la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de Puebla Capital.
Para nadie fue un secreto que el principal agente incómodo en la dependencia municipal era Gustavo Alonso Zapata, el subsecretario de Operatividad Policial traído por Fernando Rosales Solís. Subordinado suyo desde que Rosales despachaba en Fiscalía de Puebla, Gustavo Alonzo Zapata, alias “Sauce” por su nombre clave, venía de ser únicamente un asistente y oficinista con lo mínimo de conocimiento en tierra, por lo tanto, mucho menos experiencia en el manejo de la tropa.
“Sauce” se volvió el punto de quiebre en la dependencia tras la ejecución de dos agentes a manos del crimen organizado el 1 de marzo. La corporación municipal perdió dos de sus hombres, dos familias perdieron a uno de sus proveedores.
Al enfrentar la crisis el presidente municipal Pepe Chedraui Budib apareció entre los uniformados, dándoles la cara. Algo que ni el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Fernando Rosales Solís ha hecho hasta el momento.
Y qué ocurrió, los uniformados lograron la salida de su principal violentador y consiguieron avances laborales que el próximo jueves seguirán mejorando en charlas con el presidente municipal y seguramente seguirá presionando por la salida de Rosales.
Lo cierto es que, detrás de estos dos escenarios hay gente, bien identificada, que quizá buscaban usar el caos como una escalera.
Edward Lorenz, el físico matemático que acuñó el término “Efecto Mariposa” al hablar del delicado equilibrio que existe entre el todo también planteó su propia visión del caos.
Y esta no se refiere necesariamente a la connotación negativa que daríamos a botepronto a la palabra caos. Más bien plantea la interacción sensible de subsistemas o bien cuando un evento depende de diversas variables dentro de un sistema. Los subsistemas provocan movimiento constante y esto genera distintos resultados.
Simplemente, al abrazar el caos estaremos preparados para solucionar mejor una crisis. Estar alertas.
Y aceptar que no siempre todo debe verse bien o estar bien para que funcione correctamente.
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