Hay bisagras que por pequeñas que parezca son importantes para la apertura de muchas puertas.
Hay procesos que se tienen que cumplir paso a paso. Y con cuidado porque son pequeños hilos de los que penden fuertes responsabilidades.
Y el Centro Único de Evaluación y Control de Confianza (C3) en el estado de Puebla parece que no está cumpliendo con todos los procesos necesarios.
Así es, penden de un hilo los controles de confianza para que los policías de los 217 municipios del estado puedan laborar correctamente.
Y lo mismo está pasando con más de 121 empresas privadas de seguridad registradas hasta febrero del 2025, las cuales también se encuentran con sus procedimientos congelados.
Todos los pasos se encuentran en un complicado impase.
Rubén Alejandro Paredes Castañeda, el director general del Centro Único de Evaluación y Control de Confianza (C3) del Estado de Puebla y su equipo simplemente no se han dado abasto para el reto que tienen entre sus manos.
No dan el ancho y las quejas se agolpan en el Consejo Estatal de Seguridad Pública. Todas ya han llegado a su titular, Humberto Aguilar Viveros.
Recientemente, el titular de Seguridad Pública en el estado, Francisco Sánchez González, comenzó a revisar la situación de las corporaciones municipales para que los fondos federales caigan de manera correcta en las distintas demarcaciones.
Desafortunadamente, todos los municipios tienen que mandar a sus elementos cuanto antes para que los recursos del Fortamun bajen de la manera correcta al ser fondo etiquetados para el Control de Confianza.
Pero, al menos, hace unas semanas, el secretario Francisco Sánchez González, descubrió que traen un retraso para programarlos bastante grave.
Hasta la semana pasada, Rubén Alejandro Paredes Castañeda seguía firmando como titular del C3, pero esto podría cambiar si se sigue demostrando su incompetencia en llevar el papeleo.
Secretarios municipales se quejan de tal manera que solamente exhiben que el puesto le quedó grande.
Y el reloj sigue sonando. Si los policías municipales no pueden cumplir en tiempo y forma con sus controles de confianza, no podrán acceder a mejores fondos. Y, en consecuencia, los municipios y las empresas de seguridad privada estarán incurriendo en irregularidades.
Así de fácil. Si un proceso sigue atrasándose de tal manera corre riesgo el delgado equilibrio necesario para la administración de las corporaciones públicas y privadas en Puebla.
Y eso, es un problema más que se suma a la complicación de seguridad en el estado de Puebla.
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