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En México, durante los últimos dos años en los que se ha desarrollado la pandemia de Covid–19, más de 35 mil menores de edad perdieron a sus padres. 

La Fundación Juconi México informó que aunque no es una cifra oficial, en sus estadísticas han obtenido que aproximadamente más de 200 mil niños y niñas a nivel nacional, han quedado en riesgo por el desamparo de sus padres. 

Esto debido a que con la pandemia y el alza de contagios, muchos padres de familia fallecieron. 

En este sentido, la fundación busca apoyarlos a través de los Sistemas DIF de cada estado, para que puedan ser resguardados mientras se les integra a un programa de familia extendida. 

Se calcula que por la pandemia más de 235 mil niños se quedaron sin papá y mamá, esos niños están en un gran riesgo y lo que estamos buscando es que una familia extendida sea quien los pueda apoyar”. 

El programa de familia extendida genera que menores refugiados puedan tener una familia temporal que les brinde el abrigo de un hogar, mismo que Juconi se encarga de evaluar y seleccionar. 

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Violencia en menores afecta el aprendizaje y dificulta la capacidad de relacionarse 

En este contexto, la Fundación Juconi México también informó que la violencia en el hogar afecta de manera conductual la forma de aprendizaje y de relacionarse en menores de edad. 

En el caso de los menores que sufren violencia en el hogar por sus padres o cuidadores principales, genera que en el momento de aprender en las aulas no se concentren por pensar en que después de las horas de estudio regresarán a un círculo violento. 

Asimismo, dificulta la capacidad para poder relacionarse de manera segura con otros menores y poder establecer comunidades seguras entre ellos, indicó Juconi. 

En este sentido de violencia también puede volverse generacional por vivir en entornos violentos. 

La violencia afecta de muchas formas a niños y adolescentes, una de las que podemos percibir de manera más latente es la dificultad en el aprendizaje y en el contexto educativo hay muchas niñas, niños y adolescentes que les cuesta el adquirir los aprendizajes”.

Por ello, Juconi busca generar y construir ambientes seguros en los que los menores y adolescentes puedan fortalecer el apego que permita desarrollar alternativas a las dinámicas violentas, y que éstas impulsen un desarrollo pleno. 

En Puebla, la fundación tiene dos centros de acompañamiento, uno en el norte de la ciudad en la colonia La Loma y otro en la zona sur en la colonia Campestre Mayorazgo. En estos centros de acompañamiento se brinda atención a familias en contextos violentos o por generaciones. 

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