El presidente Pepe Chedraui, reafirmó su compromiso de mantener una política de puertas abiertas frente a las inquietudes por la instalación de la ciclovía en la Calzada Zavaleta; por lo que realizará un consenso.
El edil morenista destacó que, aunque se escuchará a los grupos inconformes es fundamental reconocer que la bicicleta no es solo un objeto de recreación. Sino un medio de transporte clave a nivel global.
Ante las quejas de algunos sectores sobre la redistribución del espacio vial en la Calzada Zavaleta, Pepe Chedraui indicó que cada proyecto de movilidad está sujeto a revisión y consenso.
En ese sentido, aseguró que se busca garantizar que la convivencia entre automovilistas y ciclistas sea socialmente viable. Pues el objetivo es garantizar la viabilidad para todos los usuarios de la vía pública.
Tenemos que respetarnos unos a los otros: los coches, las bicicletas, los peatones. Es un medio de movilidad importante no nomás en Puebla, sino en todas partes del mundo”.
Enfatizó que la armonía vial depende de que cada sector respete el espacio del otro. Por lo que hizo un llamado a la empatía ciudadana, señalando que la invasión de carriles exclusivos entorpece la dinámica de la ciudad.
Pepe Chedraui comparó el uso indebido de la ciclovía con el riesgo de caminar por el arroyo vehicular, instando a los automovilistas a ser conscientes del espacio ajeno.
Reiteró que el diálogo continuará con los locatarios y habitantes de la Calzada Zavaleta. Con el fin de evitar conflictos y fomentar una cultura vial donde todos tengan cabida con la nueva infraestructura.
Pepe Chedraui priorizará el diálogo en Zavaleta; habitantes señalan pérdidas económicas con la ciclovía
El anuncio de la nueva ciclovía causó indignación entre comerciantes y vecinos, quienes ven en los delineadores amarillos no una protección, sino un “golpe letal” a su economía.
Para los dueños de negocios en la Calzada Zavaleta, el proyecto es sinónimo de asfixia. La principal preocupación no es el ciclista, sino la infraestructura confinada
Según denuncias recolectadas por CENTRAL, la reducción de carriles y la eliminación de las zonas de ascenso y descenso de proveedores amenazan con romper la cadena de suministros de la zona.
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El argumento técnico de los inconformes es que el ancho de la calzada no da para más. Aseguran que meter a presión un carril confinado, el transporte público y el flujo intenso de autos particulares provocará caos en la zona.
A pesar de la resistencia, un sector de la ciudadanía de transporte alternativo respaldan la obra, calificándola como una deuda histórica. Para ellos, Zavaleta es un espacio “secuestrado” por el exceso de velocidad desde hace algunos años.
Para los defensores, la ciclovía no es un capricho estético, sino la única forma de garantizar que los trabajadores que pedalean diariamente hacia sus empleos regresen vivos a casa.
Ven en esta obra la oportunidad de ordenar el caos y reducir muertes viales en una ciudad que, aseguran, ha ignorado demasiado tiempo a peatones y ciclistas.
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