01 de Octubre del 2020

José Juan Espinosa, el primer damnificado político de la era Barbosa

Por Osvaldo Macuil / /

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Luis Miguel Barbosa Huerta aún no recibe su constancia de mayoría que lo acredite como gobernador electo y el ajedrez de la política poblana comenzó a moverse. El primer damnificado es José Juan Espinosa Torres, quien en un abrir y cerrar de ojos perdió la presidencia de la Mesa Directiva del Congreso de Puebla y la coordinación parlamentaria del Partido del Trabajo (PT).

Por su historial de traiciones, el barbosismo decidió no arriesgarse y defenestrar al exalcalde de San Pedro Cholula. El mismo JJ sabía que ello ocurriría y trato de renunciar para no darles el gusto. Sin embargo, no lo dejaron y sometieron a votación su destitución para hacerlo más humillante. Por unanimidad validaron removerlo de una de las posiciones más importantes del Congreso.

Luego el diputado Raymundo Atanacio anunció que promoverán su destitución de la coordinación parlamentaria del PT, y una vez que esto ocurra, dejará de tener voz y voto en la Junta de Gobierno y Coordinación Política.

Una de las consecuencias de mayor peso de estas decisiones es que José Juan Espinosa no le rendirá protesta a Miguel Barbosa el próximo 1 de agosto.

Si bien se argumentó que quitarlo de estas posiciones fue por no contener las posturas misóginas de Héctor Alonso Granados en la sesión en la que se aprobó prohibir la publicidad sexista en Puebla, al final tiene una lectura política.

De inicio se estableció que el PRI pediría una amonestación pública para José Juan por no reprimir a Héctor Alonso. Pero al final, Gabriel Biestro, el presidente del Congreso y principal operador de Barbosa, propuso la destitución de la Mesa Directiva.

El mensaje llegó del círculo más cercano del virtual gobernador de Puebla para que quede claro que el petista no solo está desterrado del Congreso.

En campaña fue acusado de traición y de operar la campaña de Enrique Cárdenas para evitar el triunfo de Morena.

José Juan tiene un expediente lleno de traiciones. Un día estuvo en el PRI de Mario Marín y otro le besaba la mano a Rafael Moreno Valle.

Luego se asumió como el principal opositor del morenovallismo, pero cuando necesitó una alianza electoral para ser alcalde de Cholula, volvió a los brazos de Moreno Valle.

Esto no le importó y le juró amor eterno a Andrés Manuel López Obrador y al Movimiento de Regeneración Nacional.

Ante el juego de las traiciones del ex priista y ex morenovallista, los barbosistas decidieron cortar de raíz el problema. Seguramente el JJ asumirá el papel de víctima y opositor que tanto ha utilizado en el pasado. El problema es que ya lo desgastó y esta vez nadie se lo comprará.     

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