Monday, 28 de September de 2020

La guerra en AN y el dichoso préstamo de Banck

Por Zeus Munive / /

Zeus ident

En primer lugar hay que aclarar: el hecho de que un gobernante pida un préstamo, no, no es un delito. Al contrario. La medida puede ser antipopular, sí, muchas veces, pero muchos de los actos de autoridad muchísimas veces (pero muchísimas) deben ser antipopulares, no importa el costo que a veces tenga si los resultados al final son positivos.

El préstamo planteado originalmente por Luis Banck de 800 millones de pesos, en sí, no, no es nada malo y menos si es para combatir la inseguridad. El problema o su problema es que no lo supo comunicar en su momento. Le faltó consensuarlo y saber bajarlo, plantearlo y generar una necesidad al respecto. Es decir, no supo vender y a su equipo de comunicación le faltó tacto para decodificar su propuesta.

Pero no nos confundamos, la idea original de Luis Banck es más honesta y más directa que los famosos y mentados PPS de Rafael Moreno Valle. Por lo menos aquí no nos engañan con deudas que no son deudas, pero que al final de cuentas se tienen que pagar con dinero del erario. No, lo que hizo Luis Banck fue una medida honesta y directa,  antipopular sí, mucho, pero también quizá necesaria puesto que es urgente crear un plan y contar con los suficientes recursos para combatir la inseguridad.

Hablando más claro: muchas de las críticas que recibió y está recibiendo el alcalde poblano son más por tintes políticos que verdaderamente por afectar a la ciudadanía.

Vamos más concreto: ¿de cuándo acá el Congreso del estado que preside Jorge Aguilar Chedraui es responsable, está preocupado por lo que dice la ciudadanía y no ha cometido aberraciones jurídicas?

Es decir, la oposición de un selecto grupo de Morenovallistas al mentado préstamo entre los que destacan Jorge Aguilar Chedraui, Pablo Rodríguez Regordosa, entre otros personajes de esta runfla  es más porque ven a Banck como el enemigo a vencer y en este momento le encontraron una debilidad.

Para ser todavía más directo, a los diputados panistas y priistas realmente no les interesa defender los intereses de los ciudadanos, si fuera para ellos el préstamo, lo harían pese a quien le pese. Si lo hubiera ordenado Rafael Moreno Valle, lo aprobarían sin chistar. Si han sostenido y sido cómplices de aberraciones como la mentada Ley Bala, privatización del agua potable, entre otras linduras, nos queda claro que es un tema solo de guerra electoral.

El tema del préstamo solo puso en evidencia que sí hay división al interior del morenovallismo y que se van a hacer pedazos entre ellos para obtener tanto las candidaturas a la gubernatura y la alcaldía principalmente, en el remoto caso de que Martha Érika Alonso no sea la candidata del PAN a Casa Puebla.

Se trata de bajar a Luis Banck., que no sea plan B, ni C, ni D, ni nada. Las críticas de algunos priistas, tienen más razón porque son oposición y es su papel, además, algo saben en el PRI que nosotros no, porque últimamente se han puesto los guantes (a diferencia de Juan Carlos Lastiri que ese sí, sigue como el caimán:  de arrastrado y hocicón).

Hay algo que Aguilar Chedraui aún no supera, así como sus allegados, que Banck logró ser alcalde de Puebla sustituto y que esa responsabilidad nunca recayó en él y por eso seguirá pagando su publicidad para que lo sigan mencionando.

Luis Banck cometió dos errores con respecto al préstamo que en sí, visto de manera objetiva, no está mal: falta de estrategia de comunicación y medir que los poblanos no confiamos en la transparencia de cualquier gobierno. Emanado de los partidos que sean.

Si Banck verdaderamente piensa usar y de veras usaría esos 800 millones de pesos bien, aunque sea una medida antipopular, con graves afectaciones para la contienda electoral, pues no, no estaría mal.

El problema es: ¿cómo darle una carta blanca a un político en los tiempos que vivimos?

El planteamiento de endeudar a Puebla, fue una demostración de que hay un  choque de trenes al interior de Acción Nacional y que en el fondo no hay otro más que envidias y miedos, lealtades y traiciones.

Esto es la guerra y la peor la que no se ve, la de baja intensidad, la de enterrar el cuchillo en la espalda, mientras te abrazan con una gran sonrisa.

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