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La intolerancia privó en la Universidad de las Américas y las consecuencias fueron la violencia y la agresión. Un grupo de jóvenes atacó el convoy de Tony Gali a huevazos, intentó boicotear su conferencia y posteriormente, lo encaró en el auditorio. ¿En quién privó la intolerancia, entonces?
El caso es abismalmente distinto al de Enrique Peña Nieto en la Iberoamericana. En esa ocasión, los jóvenes no agredieron físicamente al entonces candidato del PRI y lo único que hicieron fue perseguirlo por la institución hasta escoltarlo a su camioneta. Mas no le aventaron cosas ni intentaron lastimarlo.
La historia de Tony Gali se cuenta distinta. El grupo de jóvenes logró su cometido pues alteró al candidato morenovallista, pero en él no cabe la intolerancia porque él no agredió ni menospreció a los jóvenes por su ideología priista. Ellos, en cambio, sí.
Hoy a Tony Gali lo acusan de represor por pedirle al joven que abandone el salón ¿De qué se les acusa a los muchachos que violentaron su visita? La respuesta es una: de intolerantes, porque ellos no respetaron que el candidato opuesto a su partido estuviera en su escuela.
¿Tony Represor? La libertad de expresión no se ejerce a huevazos y los huevazos no caben en ningún lado y menos en una institución educativa de altos vuelos.