Saturday, 06 de June de 2026

Dios en el Poder

Jueves, 22 Agosto 2013 00:07
Selene Rios Andraca

Sueños de un Piaget sindicalizado

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Ay.

Debe estar en los genes sindicales.

En la sangre gremial.

Eso debe ser.

No hay más explicaciones.

Los líderes sindicales de este país suelen enraizar  caprichos exóticos en lo más profundo de su ser y de sus clósets.

Elba Esther Gordillo y su fanatismo a las bolsasGucci, Hermes, Louis Vuitton y las obras de arte de miles y miles y miles de pesos.

Ufff.

Carlos Romero Deschamps con sus viajecitos, sus jets, sus carritos y sus hijitos de paladar exquisito.

Pero no es su culpa, son losmalditos genes mutados por la #chingada revolución laboral.

Todos los líderes sindicales empiezan con la idea marxista de pelear contra el patrón y a favor del proletariado, you know: por los trabajadores, sus condiciones y su calidad de vida.

Amén.

Pero las células comienzan a mutar y enferman a esos democráticos representantes de la clase trabajadora.

Y en Puebla ocurre lo mismo, pero —gracias a Dios— más barato.

Bendito Jesucristito que no le dio tanto mundo a nuestro eterno y taimado líder de los trabajadores del Ayuntamiento de Puebla.

Gracias a las lágrimas de la virgencita, Israel Pacheco Velázquez no es tan extravagante.  

Ese nomás nos salió ladino —diría mi mami—.

Y quiere sentirse de mundo.

Y que los ricos lo miren con respeto.

Y por eso pidió un  relojito de 70 mil pesitos.

—¿Qué quiere de regalo de cumpleaños, mi señor?

—Pos un reló que miré, color de café que se luce re bonito.

—Lo que usted quiera, mi líder ¿Alguno en especial?

—Sí, uno de esos aplanaditos, un Piayet.

**
Corrían los primeros días de agosto de hace un par de años.

En las oficinas del Sindicato Único de Empleados y Trabajadores del Honorable Ayuntamiento de Puebla se preparaban para el evento más importante de año y no, no era la negociación salarial, sino el cumpleaños del entonces líder vitalicio Israel Pacheco.

En aquellos días se determinó quepara honrar el nacimiento del prócer laboral, cada una de las 17 delegaciones sindicales recaudara dinero suficiente para comprar el reloj Piaget.  

—¿Oiga, Tere, ya tienen lo de mi cumpleaños?

—Sí, líder de líderes, ya los 17 delegados tienen el dinero para comprar su respectivo reloj. Nomás falta que usted los elija.

—Oiga ¿Y yo para qué chingados quiero 17 relojes? Nomás quiero uno y color de café.

—¿Entonces, mi señor?

—El dinero que sobre me lo pone en mi cuenta, como siempre.

#Zasculero
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Aquel año, Israel Pacheco recibió de regalo un solo reloj, pero 17 veces.

Sí, los 17 delegados le entregaron el mismo reloj, una y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra y otra vez.

Claro, sin darse cuenta.

Porque cada delegado lo entregó por separado.

Sí, Israel Pacheco recibió 17 veces el mismo reloj.

Y le hizo creer a las delegaciones sindicales que cada una le compró un reloj.

Los 900 mil pesotes restantes se quedaron en la cuenta del prócer de la clase trabajadora.

Aleluya laboralista.

Malditos genes sindicales ¿No?

Uno que les tiene tanta fe y ellos tan revolucionariamente enfermos. 

Miau.