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Pablo Fernández del Campo es de los pocos priistas victoriosos en estos días. El líder estatal del tricolor vendió candidaturas, impuso a sus incondicionales en regidurías y suplencias, se apuntó en el lugar número uno de las plurinominales y al final, aún con la tremenda derrota del domingo pasado, Fernández del Campo no perdió nada. Vaya, ni se despeinó.
Las derrotas en el PRI suelen ser desgarradoras al interior. Pablo Fernández del Campo será señalado y acusado como el principal responsable de la derrota del domingo pasado y por su risa irónica en plena rueda de prensa, en la que Enrique Agüera asumió el triunfo de Tony Gali para la Presidencia Municipal.
El primero en levantar la voz es Javier López Zavala y detrás del candidato fallido a la gubernatura, viene un grupo de priistas que no parará hasta conseguir que ruede la cabeza de Pablito y el exilio de Fernando Moreno Peña de tierras poblanas.
Es cuestión de días, nada más. Lo único que falta para el escenario sangriento del tricolor es que la molestia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y la de los priistas se traduzca en hechos.