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Tras el destape que hiciera la semana pasada Ivonne Ortega a favor de Carlos Sánchez para dirigir al PRI poblano, se le olvidaron dos detalles: al actual líder de los diputados federales lo acusaron de robarse los viáticos de sus compañeros y segundo: su paso por la alcaldía de San Martín está llena de sapos y ranas.
Sus alcantarillas apestan.
Perdón, creo que me adelanté un poco, la semana pasada la secretaria general del CEN priista llamó a cada uno de los líderes de grupos, aspirantes a gobernadores, a dirigir a su partido y de manera muy educada ella decía enfrente de Carlos Sánchez:
“Pues creo que lo mejor sería que fuera el diputado Carlos Sánchez ¿O cómo ven?”.
Los interesados viendo ahí al destapado se veían imposibilitados para cuestionarlo.
Algunos antes de espetar el “es una decisión acertada”, respiraron profundamente, miraron a varios lados y terminaron por soltar una sonrisa cómplice con el diputado federal por San Martín Texmelucan.
Nadie se atrevería a decirle: “Mi secretaria, ¿cómo te explico? Es que este pobre, ¿qué va a saber de Puebla y del Partido?”.
Nada tonta, Ivonne Ortega amarró a todos para que no haya dudas ni molestias. Así lo destapó y parece que no hay vuelta atrás.
Ahora la decisión será sobre el secretario general, que deberá ser una mujer y que seguramente los nombres de Rocío García Olmedo o el de Silvia Tanús Osorio estarán en la mesa.
Quien debe estar muy contento con la decisión es Jorge Estefan Chidiac, pues desde hace tiempo lo trae como su aliado, al igual que Juan Carlos Lastiri Quiroz, quien lo ha venido trabajando.
Otro que deberá estar aún contento es el gobierno estatal, pues seguramente seguirán viendo al PRI poblano con un dejo de desprecio.
Lo que viene en el otrora partidazo en Puebla será la renovación de comités municipales, que en el caso de Puebla es un cero a la izquierda.
Al PRI no le queda mucho tiempo y es por eso que en agosto deberá presentar sus convocatorias para que a fin de año ya tengan toda su estructura renovada y sus 16 abanderados al 2015.
La llegada de Carlos Sánchez en nada cambiará el escenario poblano, pues a este personaje no lo respetan mucho sus compañeros diputados (les quitaba su lana) y los líderes de los grupos lo ven como un advenedizo en la política.
Si Pablo Fernández dejó malos resultados, no esperen nada con este personaje.
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Dicen que a Eduardo Rivera no le van a dar nada.
Que a lo mejor le aprueban sus cuentas públicas, pero nada más.
Que aunque vaya de puntero en encuestas no le va a tocar nada, ni la inspectoría de San Miguel Canoa ni la de San Vicente Ferrer, esa que está por Izúcar de Matamoros.
Nada es nada.
Que a su grupo menos.
Incluso van a seguir dando de baja a todos los lalistas que han quedado tanto a nivel estatal como a nivel municipal.
Rivera y todo lo que huela a él le aplicarán la ley del hielo.
Vaya ni el aseo le va tocar hacer.