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En Puebla, nadie le dice que no al gobernador. Nadie. Cuando a Rafael Moreno Valle se le ocurrió criminalizar las manifestaciones y atacarlas con balas, los diputados del PAN, PRI y PRD le dijeron que sí, le avalaron su ley y no dieron pie a ninguna discusión. Pues las órdenes del patrón no las discute nadie.
En tres años de gobierno, Rafael Moreno Valle ha impuesto su voluntad y ha hecho lo que ha querido con el dinero público. La pobreza, la inseguridad, la falta de empleos, el cierre de empresas y el empeoramiento de la vida de los poblanos no es un tema que le ocupe. A él le interesan los temas que lo van a hacer lucir: conciertos gratis, exposiciones, ruedas de la fortuna, teleféricos y demás banalidades.
La LIX Legislatura cometió un error garrafal al darle un arma un dictador. Hoy las corporaciones policiacas pueden MATAR a manifestantes, huelguistas, rijosos y demás en pos del “orden público”. Y poner en las manos de policías la vida de poblanos inconformes es un acto autoritario que ni siquiera tiene un precedente en Puebla.
Incluso para Moreno Valle es un exceso. Pero nadie lo detiene, nadie. Moreno Valle hoy tiene las armas en las manos para eliminar a cualquiera que considere “violento”. Sí, como en la vergonzosa matanza del 68.
Qué vergüenza de diputados, qué vergüenza de gobernador tiene Puebla.