Thursday, 04 de June de 2026

Crónicas marxianas

Domingo, 20 Julio 2014 00:00
Zeus Munive

Moreno Valle necesita un psicólogo

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No se trata de que renuncie Rafael Moreno Valle Rosas. Se trata de que asista a un psicólogo. A un terapeuta para que saque todos sus complejos, sus traumas de niño, sus deseos reprimidos y para que la última parte de su sexenio se serene y gobierne para los poblanos.

No se trata de que renuncie. Se trata de poner en evidencia las consecuencias de una ley antipopular (ley bala) y de que los ciudadanos y sus correligionarios vean los riesgos que llevaría tener de candidato a la Presidencia de la República a un personaje como el gobernador poblano.

Se trata de advertirles lo que puede ocurrir en el futuro.

Cada momento que escala en su ruta del poder cada momento que se queda más solo e intenta imponer a punta de balas de goma su propia realidad, que no es la misma realidad social.

Rafael Moreno Valle está en el momento crucial de su carrera y tiene dos opciones: admite que hizo mal, da de baja al secretario de Seguridad Pública y al secretario de Gobernación. Uno por no saber dirigir un desalojo y terminar disparando a quema ropa a los campesinos matando a un menor de edad y el otro por depositar su trabajo en una botella de tequila y porque nunca ha buscado el diálogo con sus gobernados.

En esa misma opción es abrirse con los sectores que él marginó desde el inicio de su administración como fueron empresarios, políticos, periodistas y de esa forma reconstruir su tejido social que ya está lastimado tras la muerte del menor que fue víctima de su #LeyBala.

La segunda opción es quedarse donde está: acusar a los campesinos de rijosos, intentar manipular a la opinión pública, señalar a los manifestantes como  responsables de la muerte del menor de edad o incluso acusarlos de narcos o de ser grupos de choque.

Seguir en la misma línea que ha llevado hasta ahora y terminar así su sexenio. En donde habrá más muerte, más violencia y más represión.

Usando a una parte de la prensa sin ninguna credibilidad como medio de contención y usando la guerra sucia en redes sociales.

Rafael Moreno Valle puede cambiar el rumbo. Admitir sus errores y recomponer su relación con sus gobernados.

Por supuesto, no lo va a hacer.

Lo que viene para Puebla es un infiernillo en el que intentará a como dé lugar imponer a un candidato a la gubernatura al 2016 para que le limpie su imagen y la casa, para evitar conflictos rumbo al 2018.

Moreno Valle presionará más. Reprimirá más. Actuará como si nada. Y estará todos los días justificando sus acciones.

Lo cierto es que ya se abrió un boquete. Un hoyo enorme en el que el ciudadano dejará de tenerle miedo.

Entre más poderoso se sienta el gobernador caerá en más excesos. Se enfrentará aún más contra sus gobernados, el final no será nada agradable.

Seguirá ciego. Pensará en un complot. Leeremos y veremos cosas ridículas o absurdas.

Esta historia ya la vivimos anteriormente.

La vimos con con Mariano Piña Olaya, con Mario Marín, con Ulises Ruiz en Oaxaca, con Rubén Figueroa en Guerrero, con Gonzalo N. Santos en San Luis Potosí, con Díaz Ordaz y Luis Echeverría.

La hemos visto repetirse una y otra y otra vez.

Por supuesto Moreno Valle seguirá gobernando Puebla como si nada, a pesar de la muerte de un menor de 13 años.

Por eso no se trata de que renuncie ni mucho menos, se trata que asista a un terapeuta y sino por lo menos que la gente sepa qué elige cuando lo tenga qué hacer.

Para que no se diga sorprendida.

Muchos de los que votamos por él hace cuatro años, ahora nos arrepentimos.

Aunque lamentablemente en México no hay memoria.

Moreno Valle, eso es un hecho, se hundió en su propia soberbia, pues aunque el futuro para los poblanos no es nada halagador y menos para sus críticos. La muerte del menor estará siempre ahí. Es su víctima y es un mártir que lo acompañará por siempre.