Saturday, 06 de June de 2026

Dios en el Poder

Martes, 09 Abril 2013 01:42
Selene Rios Andraca

Manual para evitar la Zavalización

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Tic, tac.

Tic, tac.

¡Alto a la música!

Wait a minute.

Precaución.

Alerta roja.

S.O.S.

Es. Ou. Es.

¡Peligro de enzavalizarse!

¡Peligro!

Para caer en la desgracia de Zavala bastan: un poco de soberbia, un chingo de mentiras, halagos desmedidos y unos cuantos días, nada más.

Caer en ese profundo y negro abismo es muy sencillo.

Es necesario creerles a los lambiscones de cabecera —Léase empleados, abyectos, asesores y periodistas— y confiar que con ocurrencias e improvisaciones se gana una elección.

Y Enrique Agüera corre el riesgo latente de estar en ese escenario.

Sus asesores “estrella”, periodistas y corifeos no han dicho más que:

Agüera es el mejor candidato.

Qué gran discurso el de Agüera.

Agüera sí que apuesta por la inclusión.

No hay más chingón en Puebla que Agüera.

La retórica de Agüera seduce y enamora.

El gran discurso del candidato.

No eran acarreados, eran convencidos.

Las cifras fueron letales en la perorata del jueves pasado.

Qué guapo y delgado luce el candidato.

Es un candidato con estilo, chingá.

Las muchedrumbres se morían por tocarlo.

No hay dos como Enrique Agüera

La guerra sucia no impacta.

Tony y Rafa se mueren de miedo.

Las horas que usted diga, señor Candidato.

Vamos poca madre en las encuestas.

Agüera, inalcanzable.

Uff.

Eso le pasó a Javier López Zavala y por eso terminó como terminó.

Porque nadie le dijo la verdad.

Porque todos lo engañaron.

Lo chamaquearon, pues.

Y cuando perdió, todos los aplaudidores se dieron la vuelta y lo acusaron de haber sido el peor candidato en la historia del PRI.

¿Eso querrá Enrique Agüera?

La verdad, lo dudo con todo mi corazón.

Al parecer, el ex rector tiene toda la intención de ser el alcalde de Puebla, pero el principal problema es que sus expertos en marketing han sido sus empleados de medio pelo los últimos años, ergo, son incapaces de decirle cuáles han sido sus errores en las dos únicas apariciones públicas para resarcirlos.
—Es obvio, temen perder la chamba y los centavos—.

Si la intención de Enrique Agüera es ganar la Presidencia Municipal hay un detallito que debe hacer: contratar a un v-e-r-d-a-d-e-r-o despacho de consultores políticos que le diga cómo vestirse, qué decir, cómo moverse, en qué momento llorar, reír o madrear.

No puede arrancar la campaña con la misma estrategia con la que se estrenó como candidato: sin discurso, sin objetivos, sin estrategia y sin definiciones.

Sería mortal para su proyecto.

Las mentiras son dulces, pero sólo al principio, Candidato.

Y a mí, las mentiras no se me dan.

Agüera se está enzavalizando
¿Quién lo desenzavalizará?
Aquél que lo desenzavalice
Un buen desenzavalizador será.

Miau.