Saturday, 06 de June de 2026

Dios en el Poder

Martes, 02 Abril 2013 01:42
Selene Rios Andraca

La brevísima insurrección de Édgar Chumacero

Por :
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Édgar Chumacero perdió los estribos.

Apretó los puños.

Aventó la bolsa de su suegra-jefa-mentora política.

Tiró los celulares.

Le arrancó las hojas a la agenda.

Literalmente: enloqueció al saber que su anhelada delegación de Liconsa estaría en manos de Juan de Dios Bravo.

Un grito desgarrador estremeció a todos en el Senado de la República.

Blanca Alcalá trató de calmar a su yerno-empleado-discípulo político.

Ninguna palabra conmovió al guapo esgrimista.

Y con los ojos desorbitados de sus ejes…

La voz temblorosa…

La mandíbula trabada…

Chumacero le renunció a Blanca Alcalá.

#YisusCraist

—¡Pues me vooooooy!

—Cálmate, Édgar, ya después veo dónde te acomodo.

—¡Ni madres! ¡Siempre es lo mismo con usted! ¡Todos le pasan por encima!

—A ver, Édgar, entremos en razón, aún faltan muchas delegaciones.

—¡Ni madres! ¡Es usted una t-i-b-i-a! ¡Por eso nadie la pela! ¡NADIE! ¡NADIE!

—Sin ofensas, Édgar. Estas cosas pasan.
—No, senadora. Usted nunca se impone y por eso la tratan como la tratan.

—Cálmate, Édgar…

—¡Noooooo! Me largo y no le vuelvo a cargar la bolsa. ¡Jum!

Édgar Chumacero le renunció a la suegra en cuanto supo que en la negociación de las delegaciones federales en Puebla, Blanca Alcalá sólo había logrado colocar al gordito simpático de Juan de Dios Bravo.

Periodistas, columnistas, priistas, chismosos, orejas y enterados se equivocaron al anunciar el nombramiento del yerno de Blanquita.
 
La codiciada delegación encargada de las lecherías del gobierno federal no quedó en manos del guapo esgrimista —a quien, por cierto, quiero bien—.

La osadía del yerno fue el tema principal entre Senadores, asesores y enterados en aquellos días de febrero. Blanca Alcalá siempre lo ha cuidado, lo arropó cuando perdió la diputación en 2010 y desde que se casó con la hija, nunca lo ha dejado sin trabajo. Qué ingratitud, caray.
**
Pasaron las horas y Blanca Alcalá comenzó a sufrir los estragos de la renuncia del yerno-empleado-discípulo político.

Olvidaba dónde ponía la bolsa.
Se hartó de contestar sus teléfonos.
Perdió la noción del tiempo.
Llegó más tarde que nunca a todas sus citas.
Bueno, a la mayoría ni llegó…

Gran sufrimiento el de Blanquita sin Chuma.

Y entonces…
Édgar se enfrentó a su realidad.
A su triste realidad laboral.
No encontró otro trabajo.
Y sin más…

Vuelve el Chuma arrepentido
con sus orejas caídas
con el hocico partido y
con la cola entre las piernas
(
Ay no rima)

Y Blanquita que es tan buena, lo perdonó.
Blanca, la Suegra Magnánima, aceptó a su yerno de regreso.
Ahora, son felices otra vez.
Chuma le carga la bolsa y Blanca… Blanca sigue llegando tarde a sus citas.
Miau.