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Mientras la Secretaría de Gobernación federal emitía la declaratoria de desastre natural en 31 municipios del estado de Puebla, el gobernador Rafael Moreno Valle recibía en Nueva York la acreditación AA-(Mex) de las finanzas públicas otorgada por la calificadora Fitch Ratings. Y se tomaba muchas fotos y saludaba a mucha gente.
Mientras 43 carreteras se destruyeron por el paso de Ingrid por la entidad y complican la intercomunicación entre 131 municipios, el mandatario voló a Estados Unidos a hacer relaciones públicas y a dar una conferencia sobre las ventajas de la llegada de Audi a la entidad.
Eso sí, el gobernador asegura que los daños causados por las lluvias por 387 millones de pesos para que el Fondo Nacional de Desastres Naturales apoye a la entidad para resarcir los daños por la contingencia.
El viaje de Moreno Valle a Nueva York fue banal e inoportuno. El mandatario no debió abandonar a sus gobernados en plena crisis por las lluvias y al final, los actos a los que acudió fueron insustanciales e intrascendentes para la entidad.
El propio Enrique Peña canceló su participación en la ONU por los desastres en el país, porque al parecer, el presidente sí tiene sentido común.