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Para la LVIII Legislatura la prioridad se llama: Rafael Moreno Valle. En cuanto el mandatario envía iniciativas al Congreso de Puebla, los diputados y las aprueban en cuestión de horas. No hay oposición ni discusión ni obstáculos. Sólo obediencia.
El Congreso tiene varadas casi 200 iniciativas hechas por los diputados, mientras que las propuestas de los legisladores pueden morir en la congeladora. Ninguno de los tres presidentes del Poder Legislativo ha podido mitigar la injerencia del mandatario en la Cámara y el próximo Congreso hará lo mismo.
El mandatario propuso, entre otras cuatro reformas, que los alcaldes electos tengan a su disposición hasta 3 mil millones de pesos de empréstito para su gestión con la condicionante de saldar el adeudo antes de que termine su gestión, con el detalle que será el Ejecutivo el que autorice o rechace los proyectos de los ediles.
Porque la autonomía del Congreso y la de los municipios, son una falacia para Moreno Valle. Lo grave es que nadie tiene intención alguna de detenerlo.