Wednesday, 08 de July de 2020

Dios en el Poder

Jueves, 16 Julio 2015 02:22
Selene Rios Andraca

El túnel vacacional de Moreno Valle (y de Peña (y del Chapo))

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Lo único real en México —ya ni siquiera el amor de Peña Nieto con La Gaviota— es que los criminales-delincuentes-narcotraficantes-robacombustibles hacen su chamba y buscan todas las salidas posibles para evadir la justicia y para mandar al diablo a este país, mientras el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Rafael Moreno Valle se van a turistear por aquí o por allá.

¡A turistear!

Ay Jesucristito.  

Me cuesta un poco de trabajo montarme a las teorías de conspiraciones, de complots y de extraterrestres. Digamos que no me resbalan por más que haga cara de interés o aporte comentarios de retroalimentación tan valiosos como ¡jijos!, tsss, ¿neta?, chale, así es esto y demás frases trilladas que esconden el aburrimiento y las ganas de salir corriendo.

En cuanto el comisionado nacional de Seguridad, Alejandro Rubido, reveló que Joaquín Guzmán Loera hizo un escape joligüdesco a través de un súper túnel que iniciaba en el “punto ciego” de la celda del Chapo hasta una casita en obra negra en la colonia Santa Juanita, como que se me cerró un ojito y mi ardillita estuvo a punto de un derrame cerebral #WTF.

Como la mayoría de mexicanos —y como Dan Wislow y J. Lemus— pensé: otra vez El Chapo salió caminando como el amo y señor de las cárceles y de México.

En enero de 2001 cuando El Chapo escapó por primera vez de un penal de máxima seguridad, el gobierno de Vicente Fox no pudo dar una explicación coherente sobre el escape. La versión oficial fue que el segundo criminal más buscado en el mundo se escondió en un carrito de lavandería y terminó corriendo por las praderas tapatías en menos de lo que canta un gallo.

Han pasado ya más de 14 años y aún no hay claridad sobre qué hizo el Chapo, además de corromper todo su entorno, para salir de una cárcel blindada, custodiada por decenas de policías armados, con sensores de calor y de movimiento, cámaras de seguridad y controles excesivos de entrada y salida de una sección a otra —relata en Los Malditos, Chucho Lemus—.

Las versiones extraoficiales aseguran que El Chapo salió de Puente Grande vestido de mujer; Anabel Hernández dice en “Los señores del narcoque salió caminando de la cárcel una semana antes de la fecha oficial y según los testimonios recogidos por Chucho Lemus, salió vestido de policía en un operativo rutinario.

Hoy el gobierno peñista tomó un túnel para explicar la hazaña de El Chapo, una leyenda mexicana que figura en la lista Forbes, que ha burlado dos cárceles de máxima seguridad, que nunca estuvo ni siquiera cerca de la extradición a Estados Unidos y que construyó un imperio después de la venia de Miguel Ángel Gallardo Félix.

La fuga del Chapo no pudo ser más oportuna. Su proeza inició con el viaje de la mayoría de los hombres que gobierna este país: 11 de 17 secretarios de Estado o estaban volando hacia París o ya estaban allá en espera de la muy-muy extensa comitiva. Total a México que lo gobiernen los subsecretarios y ocurrentes que no cupieron en el muy-muy extenso séquito de invitados especiales al viejo continente.

El túnel me causó suspicacias por la precisión que tuvo: ¿Cómo geo-localizaron la celda? ¿Cómo localizaron con tanta exactitud el chingado punto ciego de la celda? ¿Cómo trazaron el plano para iniciar la construcción? y todas las respuestas llegaron a mí cuando el gobierno federal mostró los últimos segundos del Chapo en su celda: el Ipad y el celular que tenía el líder del Cártel de Sinaloa en su catre.

Ah ok.

Todo tiene sentido.

El Chapo aplicó su especialidad: un túnel para dejar en ridículo al gobierno de Peña Nieto y para desmoralizarnos a todos por la podredumbre en la que estamos.    

Sin embargo, el Chapo hizo lo que tenía que hacer: huir de la justicia porque es un delincuente y porque tiene una de las empresas más exitosas a nivel mundial qué atender. Pero el que no ha hecho su trabajo es el presidente Enrique Peña Nieto que lleva más de 96 horas ausentes de México pese a la crisis en la que estamos de este lado del mundo.

Peña Nieto está en plena fiesta en París y protagonizando capítulos tras capítulos de su mala novela de amor con La Gaviota —La Presidencia que yo amé—, mientras el país se desmorona.

Quizá el Chapo sí utilizó el dichoso túnel para evadir el penal, pero Peña tomó otro túnel, un túnel paseador, para huir de la mayor crisis de la crisis de la crisis de la crisis de su sexenio.  

Ejem, ejem. Para colmo de males, los túneles están de moda.

El martes en la madrugada Ejército Mexicano detuvo in fraganti al director de la Policía Estatal, Marco Antonio Estrada, por custodiar y proteger a una banda de ordeña ilegal de combustible en el paraíso de los ductos ilegales localizado en los municipios de Tepeaca, Tecamachalco y Palmar de Bravo.

En las primeras horas de la detención, el gobierno morenovallista guardó silencio. De manera extraoficial aseguró que Marco Antonio Estrada se encontraba trabajando muy cool en la corporación. Horas más tarde, se vio obligado a confirmar la detención.

Y Facundo Rosas no ha dicho ni siquiera esta boca es mía.

El funcionario morenovallista declaró ante la Procuraduría General de la República que uno de los principales involucrados en el robo de combustible es el secretario de Seguridad, Facundo Rosas.

#Plop

No es la primera vez que el nombre de Facundo Rosas adorna una declaración de algún acusado de delincuencia organizado.Édgar Valdés “La Barbie” lo señaló como su principal vínculo para la entrega de las cuotas al ex secretario de Seguridad, Genaro García Luna. Según la periodista Anabel Hernández, Facundo Rosas aparece en investigaciones de la DEA y del Ejército como parte de la narco-nómina del cártel de Sinaloa.

Uf.

Mientras un funcionario de segundo nivel del gobierno morenovallista acusa a su jefe, el secretario de Seguridad Pública de pertenecer a la flota de protección y complicidad de la ordeña de combustible en la entidad, el gobierno morenovallista mete la panza y procura no respirar con fuerza para no levantar olas.

¡Sí, Marco Antonio Estrada soltó todo en la PGR y puso el dedo sobre Facundo Rosas!

Usted pensará que Moreno Valle ya tomó cartas en el asunto y que está buscando el perfil del próximo secretario de Seguridad en Puebla ante la crisis que otra vez enfrenta su gobierno por culpa de Facundo Rosas —ya saben también fue culpable de Chalchihuapan—, pero se equivocan ilusos lectores.

El roba-combustible hace su trabajo: acusa al jefe de su banda. Pero el que no hace su trabajo es el gobernador Rafael Moreno Valle porque sigue de vacaciones Dios sabe dónde sin meter las manos ante la crisis en su gobierno.

Moreno Valle, como El Chapo y como Peña, también utilizó un túnel, pero él vacacional para evadir su responsabilidad como gobernante.

Mientras Peña Nieto pasea en París y Moreno Valle se asolea en algún lugar del mundo, a México y a Puebla que se los cargue el diablo… o El Chapo—Finalmente, siempre hay un túnel para llegar a cualquier lado—.

Miau.