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Tal y como le sucedió a los legisladores del PRI a finales de 1998 con la ignominiosa aprobación del rescate bancario nacionalmente conocido como Fobaproa, la actual bancada del PRI en el Congreso de la Unión pagará las consecuencias de su voto contundente de la reforma fiscal y energética.
Los legisladores poblanos del PRI han firmado ya su sentencia de muerte política, pues difícilmente alguien podrá perdonarles la ola de nuevos impuestos y la entrega del bien más preciado del mundo —y que ha provocado guerras sangrientas—: el petróleo. Y es que otra vez en la historia, a los priistas les tocó bailar con la más fea.
Los panistas llevarán en su espalda la reforma energética y los perredistas cargarán con los nuevos impuestos.
Lástima que ninguna voz poblana se levantara, lástima de carreras políticas destruidas como las de: Blanca Alcalá, Enrique Doger, Javier López Zavala, Javier Lozano y los que se acumulen en esta terrible historia impuesta por Enrique Peña Nieto.