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Justo en ese momento, Zavala tomó un bocado de su platillo.
No contestó.
Masticó más lento de lo soportable.
Ivonne Ortega esperaba la respuesta —políticamente correcta— del ex candidato a la gubernatura.
Pero Zavala siguió masticando con suma lentitud.
Pablo Fernández se tensó ante el silencio de Zavala.
Sólo se escuchaba la trituración en la boca de Zavala.
C-r-u-i-g.
C-r-u-i-g.
C-r-u-i-g.
No hubo gemido ni un movimiento con los ojos.
Solo un lento masticado.
Ivonne, expectante ante la escena.
C-r-u-i-g.
El bocado parecía eterno, al menos en los nervios de Pablo Fernández.
Zavala al fin deglutió el eterno bocado.
Pero tampoco respondió.
Se llevó la servilleta a la mano y limpió los mendrugos de pan de sus labios.
Los nervios comenzaron a cimbrar el cuerpo de Pablito.
Zavala hizo más lenta la agonía del líder estatal del PRI y sembró más la duda en la Secretaria General del PRI.
En vez de contestar, tomó de su copa un sorbo de agua.
El paso del agua en la garganta de Zavala fue ensordecedor.
G---l---u---u---u---u---u---u---p.
Pablo Fernández del Campo intervino ya con la voz adelgazada y temblorosa.
—¿Verdad, amigo Zavala, verdad que sí?— dijo el líder mientras tocaba la espalda del fallido candidato a la gubernatura.
Zavala clavó los ojos en Ivonne Ortega.
Alzó las cejas.
Desde el pecho de Zavala retumbó:
—Ivonne, Pablo es un mentiroso.
#Zasculero.
**
Algo hiciste mal en la vida, si Javier López Zavala te deja en ridículo.
Algo hiciste peor en tu vida política, si López Zavala te zapea frente a la secretaria General del PRI.
Cuando ese momento llega, es hora de pensar en la salida más digna: el retiro.
(Propondría un tiro, pero esta columna no promueve los suicidios).
Uff.
Pensé que Dios en el Poder nunca trataría bien a Zavala, pero la vida da vueltas y vueltas y por Dios, se lo ganó.
Let´s see.
**
Antes de que Javier López Zavala dijera públicamente que Pablo Fernández y Fernando Moreno Peña vendieron candidaturas y serán los responsables de la eventual derrota del PRI, el candidato fallido a la gubernatura tuvo una escena memorable.
Hace unos días, Ivonne Ortega convocó a una comida a Pablo Fernández del Campo y a Javier López Zavala.
Ivonne, Javier y Pablo, nadie más.
Entre los temas de la mesa fueron Enrique Agüera y su estrategia; Moreno Valle y su candidato; Enrique Peña y su Cruzada contra el hambre; Lastiri y sus guaruras…
De todo un poco.
Pero Pablo Fernández en su calidad de líder priista quiso hacerse el interesante.
Pablo Fernández del Campo: Sí, Ivonne la verdad es que estamos incluyendo a todos.
Ivonne Ortega Pacheco: Me da gusto, lo importante es la unidad.
Pablo Fernández del Campo: Ivonne, en Puebla nos espera una gran victoria. El presidente estará orgulloso de nosotros.
Ivonne Ortega Pacheco: Qué bueno, Pablo, para el Presidente, Puebla es prioridad ¿Verdad, Javier?
Javier López Zavala: Sí, Ivonne, lo sé.
Ivonne Ortega Pacheco: Para ganar es indispensable la unidad.
Pablo Fernández del Campo: Claro, secretaria. El delegado y yo estamos sumando y sumando… El mejor ejemplo es Javier…
Ivonne Ortega Pacheco: Eso es importante, respetar a nuestros cuadros más valiosos.
Pablo Fernández del Campo: ¿Verdad, diputado que te hemos incluido, te hemos escuchado y hemos respetado tus posiciones? ¿Verdad que estamos trabajando de la mano, juntos, en total unidad?
Justo en ese momento, Zavala tomó un bocado de su platillo…
Javier López Zavala: Ivonne, Pablo es un mentiroso. No respetaron mis posiciones, Pablo no me recibe en sus oficinas ni me toma las llamadas. Además, Pablo ha vendido candidaturas y vamos a perder. Ivonne, Pablo es un mentiroso.
#Aplausos.
Ya, Pablito, retírate de la política.
Vete a vender muebles.
Ahí, Zavala no te dejará en ridículo.
Propongo #ReMoveraPuebla.
Tranquilos candidatos del PRI-Verde.
No pasa nada.
No es el fin del mundo.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación les dará la razón y podrán conservar su nombre de “Mover a Puebla”.
Claro, para que eso ocurra pasarán algunos días.
Por supuesto, mientras eso pasa están obligados a cambiar todo su kit de campaña desde gorras, mandiles, tortilleros, servilletas, playeras, lapiceros, encendedores, cerillos, espectaculares, pendones hasta sus spots en radio y televisión porque el Tribunal Electoral del Estado se puso rudo y consideró que el nombre provoca inequidad por ser tocayo de un programa de Enrique Peña Nieto.
Uff.
Vaya desmadre que armaron los magistrados electorales.
Pero, Dios en el Poder les tiene una solución.
M-a-r-a-v-i-l-l-o-s-a.
Práctica.
Mágica.
Póngale: “Re Mover a Puebla”.
Clap.
Clap.
Suena increíble.
Paso 1. Compren cartulinas blancas o rojas.
Paso 2. Corten papeles en cuadritos.
Paso 3. Escriban sobre ellos “Re”.
Paso 4. Péguenlos centímetros antes de “Mover a Puebla” encima de las gorras, mandiles, tortilleros, servilletas, playeras, lapiceros, encendedores, cerillos, espectaculares y pendones. Ya de plano en los spots,
pues, edítenlos.
Paso 5. ¡Arranquen campaña y encuentren los argumentos jurídicos para defender su nombre!
De nada.