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¿Es mi imaginación, son las protestas simultáneas, las balas de goma, los cohetones, las mentadas de madre, la corretiza a los policías, el niño herido de gravedad, los 18 policías madreados, las pedradas, los detenidos o a @Rafagobernador se le incendió Puebla?
Por la sombra de la cruz.
No cabe duda, a Rafa su bisabuela Engracia Valle nunca le dijo a grito pelado desde el lavadero hasta el parque de la colonia: “¡Estate quieto, mijito, que juego de manos es de villanos!”.
Está claro que Rafita no escuchó nunca esa gran verdad ni aquella de “el que se ríe, se lleva”. Y hoy sufre las consecuencias por haber sido un chamaquito mimado y malcriado.
Puebla fue sitiada por pobladores enardecidos ante la restricción del registro civil en 400 de las 611 Juntas Auxiliares. De manera simultánea fueron tomados cinco puntos: la carretera Puebla-Atlixco; Chalchihuapan; Casa Aguayo; Tehuacán y Canoa.
Ufff.

El gobierno morenovallista sólo vio una solución: ¡Madrearlos a tooooooooooooooodos!
¡Madrearlos con todoooooooooooooooooooooooooo!
—Me acordé de la reina de Corazones de Tim Burton: ¡Que le corten la cabeza!—
Pero claro, a nadie se le ocurrió apaciguar los ánimos ni hablar con la turba rijosa que estaba a punto de dejar en ridículo al gobernador, a su Secretaría de Seguridad Pública y a su #LeyBala.
Claro, mejor que el pueblo se peleé contra el pueblo.
Que poblanos descalabren a otros poblanos.
Que policías ataquen a quienes deben proteger.
Que jodidos policías madreen con balas de goma y gas lacrimógeno a cualquiera.
Que los rijosos secuestren y ataquen a los policías.
Que los policías hieran de gravedad a un niñito de 13 años que se debate entre la vida y la muerte.
Que 18 policías sufran en carne propia la ineficiencia del gobierno al que protegen.
Y todo porque nadie regañó a Rafa de chiquito.

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Evidentemente Rafael Moreno Valle no comprende cómo esos “nacos”, “indios”, “jodidos”, “campesinos” que se conforman con un mototractor, unos kilitos de fertilizante, un puentecito, una escuelita o unos desayunadores, osen en desafiarlo y en armarle un santo desmadre que no se lo deseo ni a Peña Nieto.
Es natural que no lo entienda. Lleva tres años y medio sin que nadie le levante ni la voz y de pronto, así de matarroles, de páramos infértiles, de juntas auxiliares, surgen unos cabrones bigotones lanza pedradas cargadas de odio y gritan a todo lo que dan: “¡Muera Moreno Valle! ¡Muera Moreno Valle!”.
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Tal vez Moreno Valle creyó que estaría a salvo con su #LeyBala arropándolo ante cualquier descontento social.
Tal vez en esos días en que, incluso, Moreno Valle propuso disparar contra los manifestantes, estaba a salvo.
Sin embargo, de la noche a la mañana, Puebla enardeció y un niño de 13 años, dos pobladores de San Bernardino Chalchihuapan y 47 policías sufren las consecuencias de un gobierno que es incapaz de dialogar, de solucionar problemas sociales y de escuchar a sus ciudadanos.
Moreno Valle tiene una #LeyBala que le autoriza madrear a todos, reprimir descontentos, acallar críticas, silenciar movimientos y aplastar rebeliones.
Pero esos “nacos”, “indios”, “jodidos”, “campesinos”, “estudihambres”, “revoltosos”, “Pejezombies”, y demás entrecomillados que se le ocurran tienen piedras y
palos para defenderse y para seguir gritando.
Porque a veces la #LeyPiedra es la única respuesta.
