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Hace casi dos meses, los diputados poblanos avalaron la privatización total del Sistema Operador del Agua Potable y Alcantarillado (Soapap), a través de una iniciativa del gobernador que autoriza la concesión del servicio y la cobranza a empresas privadas y la pérdida de control del Congreso de Puebla para establecer las tarifas del agua.
En aquellos días, los diputados defendieron la medida con sangre, el propio presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Mario Riestra, se desgañitó para decir que lo ideal para los poblanos era que las empresas privadas impusieran las tarifas, ya que el tema en el Congreso del Estado sería un despropósito y un rehén electoral.
Ayer, el gobernador cambió de parecer y envió una nueva iniciativa para que los diputados recuperen el control tarifario del servicio de agua en Puebla y la propuesta, en escasas horas, ya fue avalada otra vez, por los legisladores, sin discusión de por medio.
El problema de fondo en el vaivén del gobernador es la evidencia de que el Poder Legislativo es una dependencia más del Ejecutivo, y que lo único que saben hacer es obedecer ciegamente, sin chistar.
Hace dos meses, los diputado debieron pelear por el control tarifario, pero nadie lo hizo, nadie. Por el contrario, aplaudieron y aprobaron la iniciativa de Moreno Valle. Pero, para fortuna de los poblanos, el gobernador cambió de postura.
¿Qué dirán hoy los diputados que ayer defendieron la pérdida del control tarifario? Ya le urge a esta Legislatura terminar su gestión, pues los 41 legisladores insisten e insisten en hacer el ridículo.