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¡Sí pues´n!
¡Ah, pero cómo les carcome!
Nunca lo he entendido y no sé si a ti lector te ha pasado algo similar.
Y es que ¡cómo ronda la envidia entre nosotros los mexicanos! No nos hagamos, todos lo hemos vivido pero hay algunos que caen hasta en el ridículo.
Varios ejemplos lector: un comentarista de deportes de cierta televisora Azteca (pus de México) siempre que juega el Chicharito Hernández (quien, no más para no dejarlo así es uno de los grandes representantes del futbol nacional a nivel internacional) pues le echa la envidia envidiosa cada que hace algo; que si metió gol pues – estaba cantado, cualquiera puede meter un gol así- que sí mete dos goles – pues es que la jugada fue muy fácil – que si mete un super golazo – fíjate que le salió de chiripada al pegarle al balón de esa forma- y después, el Chicharito dedica sus goles a la nación y se alza el comentarista en armas televisivas – mejor que siga jugando y a ver si supera lo que yo hice…- y un sinfín de envidias envidiosas.
Continuando con el mismo ejemplo, un comentarista, uno que pues tuvo la chance de ser futbolista pero que parece que no le fue muy bien alguna vez dijo algo así como – pues podrá ser buen futbolista pero no se perfila para ser el mejor – y yo pienso – ¡claro, como él!- y supongo que al Chicharito le ha de preocupar mucho.
Y bueno, a nivel de los intelectuales, se presta mucho eso –Oye mi estimado,¿ ya viste que tal personaje ya publicó un libro?- ay sí ay sí ay sí, nada más porque estudió en la Ibero y tiene maestría en Harvard ya lo publican pero pues es que la gente no se ha dado cuenta de mi talento-. Sin comentarios.
O aquél mexicano al que le dan un premio de ciencias y comentan cosas como – yo ya había pensado en eso hace unos años pero la verdad no lo quise hacer porque no tenía tiempo-. Vaya pues.
O el músico virtuoso al que se le critica mucho - pues tocará muy rápido pero no se le ve el sentimiento – Y luego llega a su casa el trovador e intenta hacer ejercicios de virtuosismo pues para demostrar que cualquiera puede pero lo que logra es que le salgan un par de lagrimitas.
Ni hablar de aquél que hace lana de repente – seguro tiene un contactote que lo metió a trabajar ahí y pues de ahí – y no se diga de los comentarios machistas sobre los grandes puestos que obtienen las mujeres -(no pienso escribir diálogo o pensamiento sobre eso, mejor que vuele la imaginación)-.
Ni hablar, a mí me cae medio mal un intelectual porque sus padres son extranjeros y ya tienen fama en la publicación de libros – pues así re fácil publicar pues-.
Moraleja panzera
Apliquen la de Cristiano Ronaldo: “Me tienen envidia porque soy rico, guapo y un gran jugador”.