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¡Sí pues´n!
Adiós 2012. Ya era hora de que te fueras sin rastro y es que ahora sí, este 2013 comienza con una cantidad de propósitos inimaginables.
Ya mucho se ha escrito sobre eso, que ahora sí unas horitas del gym para bajar las cenas múltiples de diciembre; el inicio infatigable de las dietas se hace presente; que ahora sí dejamos de fumar; que ahora sí no seremos tan mentirosos; que ahora sí este año trabajaremos como burros; que ahora sí este año seguro, segurísimo nos casamos y toda una cantidad de infinitas bienaventuranzas que en dos semanas se quedan refugiadas en el intento.
Yo, este 2013 me hice un propósito y fue ni más ni menos que el no hacerme tonto, uno nace así y nunca cambia. Mis padres están hartos de que fume tanto, incluso el viejo me tomó del brazo y me dijo “ya hombre, deja esa m…” y pues qué contestarle… Mejor me hice bien pato y me eché un cigarrito a las 00:10 del 1 de enero de este año.
Y es que ya, dejémonos de tonterías, al que le gusta la garnacha jamás va a dejar de comer garnachas, no tenemos esa cultura de cambiar tan de repente de mentalidad (y menos en corte gastronómico)… Existen excepciones drásticas y casos de fuerza de voluntad sumamente plausibles pero, a mí me fascina cenar, por lo menos dos veces a la semana, un par de tacos y fumar casi una cajetilla al día de cigarros… Pues son parte de mis placeres (ya escucho a los estudiosos académicos diciendo que con poquito me conformo) y no pienso dejarlo a menos de que un día amanezca y diga ¡ya! Fue suficiente… Eso de planificar hasta los propósitos se me figura como seguir creyendo en los Reyes Magos a mis veintiocho.
No hay que dejar de lado que siempre no se acabó el mundo y que aún queda vida por delante. Lástima por los creyentes que hasta inmuebles vendieron o pasaron la noche debajo de la tierra pensando que ya se los había cargado la tempestad. Yo ese día me quedé dormido después de escuchar el disco Sueño Stereo de Soda Stereo y al levantarme, me percaté de que lo único que se había acabado había sido la pila de mi laptop.
Pues mis mejores deseos para los que se atascaron de comida y ahora salen desde las cinco de la mañana a correr cuantos kilómetros sea posible sabiendo que sólo será por un breve momento. También para los fumadores que constantemente se repiten que ya lo van a dejar y compran variantes de tabaco queriendo sustituir lo inevitable.
A ustedes lectores se les desea ampliamente un grato 2013 lleno de éxitos a su modo; que todos tengamos la buena fortuna de mantenernos en nuestros empleos y pues a chin… a China hay que ir algún día ¿no?
Feliz 2013 y esperemos que este año no nos salgan con payasadas del fin de mundo, fraudes por todos lados, reconciliaciones políticas absurdas o cualquier otra cosa que no sea en nuestra inmediatez.
Moraleja Panzera:
Para los que aún guardan un poco de cena navideña o de año nuevo en el congelador ¡felicidades! Así como está la economía puede ser renovable para la cena del próximo diciembre. Au revoir!