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Cultura para mortales

Jueves, 02 Mayo 2013 20:40
Sarah Banderas

Mario Vargas Llosa. El de los siete trabajos.

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Todos conocemos o por lo menos hemos oído hablar del escritor peruano Mario Vargas Llosa, quien en 2010 recibió el Premio Nobel de Literatura. Pero quizá pocos saben que fue candidato a la Presidencia por su natal Perú en 1990, y que estuvo a nadita de ganar, pero a un par de días de las elecciones, se le adelantó un desconocido Alberto Fujimori- con el cual le fue muy mal a los peruanos y hasta a la cárcel fue a dar-.

Vargas Llosa prácticamente se hizo famoso en México, porque en un encuentro de intelectuales en nuestro país (1990) tuvo a bien decir que vivíamos en una “dictadura perfecta” (como si tal cosa no fuera cierta en ese momento). Intelectuales y políticos se rasgaron las vestiduras y prácticamente lo corrieron del país.

Pero en el mundo se dio a conocer gracias a que es un digno representante de lo que fue llamado el “boom latinoamericano”.

Su vida ha sido peculiar y sin duda se ha convertido en su mayor inspiración para escribir.

A los 10 años conoció por primera vez a su padre, después de que su madre le había dicho que estaba muerto. De un momento a otro y a escondidas, lo sacaron de su cómoda vida con su familia (que eran sus tíos y abuelos) y se lo llevaron a vivir a otra ciudad, con un señor prácticamente desconocido (su padre), quien a los pocos años, lo obligó a inscribirse en la escuela militar Leoncio Prado, de cuyas vivencias sale su primera y gran novela que lo dio a conocer al mundo entero “La ciudad y los perros”.

Pero el escritor soñaba con vivir en París, fomentado por las lecturas de autores europeos, y para lograrlo, además de estudiar, llegó a tener siete trabajos, algunos tan inverosímiles como fichando las tumbas de los cuarteles más antiguos del cementerio colonial de Lima, por el cual le pagaban por muerto fichado.

Como escritor y como persona, siempre fue rebelde, tanto que a los 19 años se casó con su tía política “Julia” pero después de ocho años de matrimonio, se divorció y se casó con su prima “Patricia”, actualmente su esposa.

La fascinante obra de Vargas Llosa

Pero adentrémonos un poco en su vasta obra (sin pretender hacer una reseña de toda), y permítanme hacerles unas recomendaciones.

Si les interesa conocer los pormenores de su actividad política, desde sus inicios hasta el fatídico 8 de abril de 1990, cuando fue derrotado, les sugiero su autobiografía “El pez en el agua”. En ella, además de narrar su campaña política, sus propuestas, las aventuras y desventuras que tuvo que pasar en el vertiginoso mundo de la política, nos cuenta su niñez, sus años universitarios, sus vaivenes ideológicos (de marxista a demócrata-cristiano, a socialista y finalmente a liberal), sus amores e incluso nos da las pistas de sus otras novelas.

Si buscan explorar su parte erótica (la de Vargas Llosa aclaro) léanse “Los cuadernos de Don Rigoberto” y “Travesuras de la niña mala”.

“Pantaleón y las visitadoras” es un libro sarcástico, irónico, mordaz, pero excelentemente llevado, que aborda una de las instituciones más respetadas en el mundo: el Ejército y su relación con la prostitución.

Si desean conocer un poco de historia política latinoamericana, de Perú, de la Amazonia, incluso de África (pero sin la aburrición de fechas, nombres y datos abrumadores) les recomiendo ampliamente su clásico “La fiesta del chivo” que trata sobre la dictadura en República Dominicana de Trujillo, vista a través de los ojos de quienes la padecieron y combatieron (claro, contiene un poco de realidad, pero también un tanto de ficción).

Otro libro es “El sueño del celta” (gracias al cual obtuvo el Premio Nobel) el cual describe la infame explotación que sufrieron los indios de la Amazonia y nativos de África, en las plantaciones de caucho.

Y para conocer sobre la dictadura de Manuel Odría en Perú, en los años 50, hay que leer “Conversación en la catedral”, que es ciertamente un librotote (más de 700 páginas y según narra el propio autor tardó 10 años en escribirlo), pero que te envuelve con las historias engarzadas que dan vida al libro.

“La Tía Julia y el escribidor” narra su aventura amorosa con quien fuera su primera esposa, mezclando la historia con relatos de radioteatros que fueron parte de uno de sus trabajos, como redactor de noticias en “Radio Panamericana”.

…Entonces

Es obligado leer a Vargas Llosa, no sólo por ser un Premio Nobel, sino porque es un miembro destacado del dichoso “boom latinoamericano”, pero sobre todo porque su literatura es ligera, agradable, entretenida y muy ilustrativa.

 He escuchado comentarios de que no es fácil leerlo y ciertamente sus libros son “chonchos” (osea de muchas páginas). Tiende a mezclar las historias y a escribir en un capítulo sobre un relato y en el siguiente sobre otro relato, pero si uno le agarra la onda, seguro le agarra sabor.