Saturday, 06 de June de 2026

Cultura para mortales

Martes, 02 Julio 2013 22:44
Sarah Banderas

Incendios. Una obra que quema

Por :
  • Imprimir
  • Email

Columnas Anteriores

“…Aprende a leer, aprende a escribir, aprende a contar, aprende a hablar. Aprende. Y después vete. Escucharás mi voz que te dirá: ¡Vete, Nawal, vete! Toma tu juventud y toda la felicidad posible y deja el pueblo… aprende a pensar”.

La primera vez que Nawal tuvo que tomar una decisión eligió obedecer las normas familiares y perder así todo lo que ella amaba. Esta vez, la voz de la sabiduría le pide hacer lo impensable en la tradición familiar: aprender y dejar atrás todo lo que ella conoce ¿cuál será su decisión y hacia dónde la llevará?

Nawal es la protagonista de la excepcional obra de teatro “Incendios” que tuve la fortuna de ver gracias a la recomendación de un amigo.

Es una mujer joven que ha encontrado el amor pero su familia la separa de él. Su sufrimiento es interminable. Ante eso, su abuela le pide que transgreda las costumbres de su comunidad, que aprenda aquello que por generaciones le ha sido negado a las mujeres de su pueblo: a leer, a escribir, a pensar, para convertirse en una nueva persona. Le pide que rompa con la herencia de la ignorancia, que escape del círculo de odio familiar, que reescriba su propia historia y les brinde nuevas oportunidades a sus descendientes.

Su abuela, como última voluntad y como un deseo insatisfecho, le pide que se marche del pueblo y comience de nuevo.

Nawal se convierte en una mujer instruida, fuerte, aguerrida, valiente, buscando incansablemente aquello que le fue arrebatado cuando era joven. En su camino se topa con los horrores de la guerra civil que azotan a su país, con la crueldad humana y el odio enceguecedor que destruye pueblos enteros.

El dolor de aquella separación de su juventud no ha cesado, pero la tragedia se agrava cuando es encarcelada tras asesinar a un importante jefe militar en venganza por su comunidad. Nawal puede escapar del rencor familiar pero no puede huir del odio que mata a su país. La fatalidad del destino.

“Incendios” fue escrita por Wajdi Mouawad, nacido en Beirut, Líbano en 1968, razón por la cual esta obra se desarrolla en el Medio Oriente. Nueve años después, la familia del escritor tuvo que huir a Francia debido a los conflictos civiles en su país, lo cual sin duda marcó su vida, su percepción y su sensibilidad.

La obra se presenta en el Foro Shakespeare de la Ciudad de México. La sala es muy reducida, tanto que se puede oler a los actores. La escenografía consiste en una mesa de madera de aproximadamente tres metros de largo. Los ocho extraordinarios actores —que en ocasiones representan más de un papel— corren a su alrededor, se colocan arriba, debajo, se desplazan sobre ella, desenvolviéndose con admirable soltura.

El final es impactante. Las actuaciones, sin temor a exagerar, son sublimes. La historia atrapa, conmueve, desgarra. La extrema cercanía con los actores provoca que el espectador viva la obra, la sienta, la haga suya, experimentando las emociones a flor de piel.

Al final me quedo con una pregunta: si Nawal no hubiera aprendido a leer, a escribir y a pensar, sino hubiera salido de su pueblo, probablemente su historia sería diferente pero ¿habría podido escapar a la fatalidad de su destino?

Entonces…

“Incendios” es altamente recomendable. Vale la pena descolgarse a la Ciudad de México (para los foráneos) o a la Condesa (para los oriundos) y disfrutar de dos horas y cuarenta minutos de esta tragedia, pero es de esas que se disfrutan y se lloran. Sin duda les moverá algo…

…By the way

Nawal es brillantemente interpretada por Karina Gidi, actriz que ha tenido participaciones relevantes en películas como “Abel” (para que tengan una referencia más conocida).

”Incendios” pertenece a una tetralogía denominada “La sangre de las promesas”. El escritor ha sido galardonado con diversos reconocimientos importantes. En 2002 fue nombrado Caballero de la Orden Nacional de las Artes y las Letras de Francia.