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Cultura para mortales

Miércoles, 26 Junio 2013 06:45
Sarah Banderas

“Chicago El Musical”. Austera pero muy creativa.

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Una rubia de piernas largas y cuerpo bien torneado, enfundada en medias negras transparentes y leotardo del mismo color anuncia, delante del telón, el inicio de la obra: una comedia con un ligero toque de tragedia que contiene crimen, pasión y frivolidad.

Se levanta la cortina roja y más de la mitad del escenario lo ocupa la orquesta de casi 20 músicos. El inicio es candente, emocionante, al compás de la música y las voces bien armonizadas de los artistas.

Así comienza “Chicago el Musical”, y les voy a platicar un poco sobre esta obra de teatro que tuve la oportunidad de disfrutar en el mítico Broadway (sí, otra vez de presumida).

“Chicago” está basada en hechos reales ocurridos en los años 20´s en Illinois. Se trata de dos mujeres, una cantante de cabaret y una casada, que asesinaron a su marido y a su amante respectivamente. La casada contrató a un prominente abogado quien hábilmente armó su defensa. El Chicago Tribune (conocido periódico de la ciudad) convirtió a la acusada en una celebridad y el jurado la declaró inocente. Con algunas adaptaciones más, básicamente esta es la historia del famoso musical.

Con sencillez pero excelente creatividad, así como un gran toque de sarcasmo, ironía y mordacidad, “Chicago” evidencia lo endeble del sistema de justicia de ese país del sueño americano, el cual condena a muerte a una inocente y exonera a una culpable.

Además muestra los intereses superficiales de los medios de comunicación, que en ocasiones (y cada vez con mayor frecuencia en la actualidad) se guían por el escándalo, la venta, el espectáculo y la fama, orillando a las personas a cometer actos inverosímiles para ganar la atención pública.

Cuantas veces no hemos visto en nuestro país -y en el mundo-, delincuentes convertidos en estrellas que logran su libertad (¿o no madeimoselle Cassez?).

La primera puesta en escena fue en 1975 y gracias a su éxito fue nominada a 11 premios Tony, pero fue vencida por A Chorus Line en todas las categorías.

Veintiún años después se volvió a montar en Broadway logrando ser reconocida con seis premios Tony en 1997 y manteniéndose hasta ahora.

Sin duda la trama atrapa por sí sola, pero es innegable que el montaje en el teatro es realmente atractivo. No es necesaria una gran escenografía pues los movimientos, bailes y  cantos de los artistas llenan el espacio.

Tampoco echan mano de complejas coreografías o vestuarios espectaculares. Con los sencillos vestidos negros y medias transparentes de las actrices, así como los pantalones y tirantes de los actores, logran mantener la atención del público durante las dos horas de la obra.

Chicago es altamente recomendable y si tienen la oportunidad de darse una vuelta por la gran manzana no dejen de verla, aunque ciertamente hay cientos de obras de teatro y uno quisiera más días (bueno y muchos dólares) para verlas todas.

Y a todo esto ¿qué son los Premios Tony?

Se establecieron en 1947 para reconocer la excelencia teatral. Su iniciadora fue Antoinette Perry, actriz, directora, productora y líder de American Theatre Wing (algo así como una asociación que representa al teatro norteamericano) y quien era conocida como “Tony”.

El premio consiste en un medallón en forma de disco con las máscaras de la comedia y la tragedia por un lado, y el perfil de Perry por el otro.

Actualmente existen 26 categorías entre ellas mejor obra, mejor musical, mejor banda sonora escrita para teatro y mejores actuaciones.

Entonces…

Por ahí salió la película “Chicago” con Catherine Zeta-Jones, Renée Zellweger y Richard Gere, de hecho hasta ganó el Óscar a la mejor película. Pero no hay nada como verla en el teatro, sin retoques, photoshops o selección de tomas y vivir la magia de estar en Broadway, que ciertamente atrapa y hay algo de místico en ella.

By the way

Y ya que andamos con banalidades y la cultura del vecino del norte, un 25 de junio de hace cuatro años nos dejó el Rey del Pop. No podemos negar que tenía lo suyo.