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Sin afán de presumir (¡ay aja!) les voy a platicar sobre mi visita al The Museum of Modern Art (Museo de Arte Moderno) mejor conocido como MoMA, ubicado en el corazón de Manhattan en la bulliciosa Gran Manzana es decir en la Ciudad de Nueva York.
El MoMa se fundó en 1929 con apenas ocho pinturas y un dibujo y actualmente alberga una colección de aproximadamente 150,000 piezas entre pinturas, esculturas, dibujos, grabados, fotografías, modelos arquitectónicos y objetos de diseño. Fue el primer museo dedicado a la era moderna y hoy busca convertirse en el mejor del mundo.
El edificio principal consta de 6 pisos cuyas salas tienen temáticas bien definidas para llevar de la mano al visitante, además de contar con salones de cine en lo que sería el sótano. Confieso que imaginé un inmueble espectacular, equipado con la última tecnología o con la más moderna decoración, paredes de colores y lámparas estrafalarias, pero por el contrario, las salas son realmente muy sencillas de paredes blancas y piso laminado, supongo que para mayor apreciación de las obras.
En la planta baja además de la venta de boletos para el ingreso y del préstamo de audios con la explicación de las obras en algunos idiomas (bueno en realidad de muy pocas obras, quizá unas 20 únicamente del quinto piso, lo cual es una pena), también se encuentra un jardín de esculturas no tan atractivo.
El segundo piso de “Arte Contemporáneo” (de 1980 hasta nuestros días) cuenta con una exhibición del artista suizo multifacético Dieter Roth quien realizó una férrea crítica a los medios de comunicación con piezas tan extrañas como “salchichas de periódicos” (periódicos compactados en forma de un salchichón). Considera que el objetivo de los diarios no es informar sino vender tanto como sea posible: power=quantity. En general su obra es un tanto incomprensible. Sin embargo ha sido reconocida con diversos premios, lo cual me demuestra que mi idea del arte es que “lo pasado fue mejor”.
En el tercer piso “Arquitectura y diseño, dibujos y fotografía” encontramos una exposición fotográfica de Bill Brandt “Shadow and light” de la vida cotidiana en Londres en los años 30, en la Segunda Guerra Mundial, entre otras. Imágenes en blanco y negro que nos muestran la cara de la miseria en la ciudad europea, además de gente que se refugiaba y dormía en las iglesias y en el drenaje, durante los bombardeos nocturnos. Excelentes fotos que con retratar muy poco nos dicen mucho.
En este mismo piso encontramos unas joyas exquisitas del arquitecto francés Henri Labrouste, cuyo proyecto más famoso fue la Biblioteca Nacional de París. Sus dibujos tan finamente detallados atrapan la mirada por varios minutos. Su mayor contribución a la arquitectura es haber revolucionado la utilización de espacios, así como la utilización de estructuras de hierro en las construcciones.
Finalmente en los pisos cuarto y quinto “Pintura y escultura I y II” (1880s a 1980) se albergan las colecciones más valiosas de todo el museo: nada menos que Van Gogh, Picasso, Monet, Matisse, Cézanne y junto a los grandes, Frida Kahlo.
El cuadro más concurrido es “La noche estrellada” del neerlandés Van Gogh -quizá su obra más conocida- donde se observan cipreses (árboles) con copas puntiagudas que son reflejo de las iglesias de la ciudad natal del artista.

El conjunto más amplio es el de Picasso que cuenta con más de diez piezas, entre ellas la famosa “Las señoritas del Carrer de Avignon”, en la cual, con sus más de 2 metros de largo que intimidan al espectador, se observa su famoso legado cubista. Los colores brillantes en sus obras las convierten en piezas llamativas y seductoras.

Fue un orgullo admirar “Fulang-Chang y yo” autorretrato de Frida Kahlo y ver que nuestra pintora tiene sus fans, incluso más que otros artistas europeos destacados. Quizá ha sido la mercadotecnia alrededor de la mexicana pero es indudable su legado al mundo del arte. En su primera muestra en Nueva York en 1938, André Breton (escritor y fundador del Surrealismo) dijo sobre la obra de Kahlo que representaba al surrealismo a lo que ella contestó que simplemente retrataba la realidad de su vida.
Y por supuesto no podía faltar el artista estadounidense del pop art Andy Warhol, famoso por sus dibujos sobre las sopas Campbells´. La pintura realizada en 1962 y cuyo título original es “Campbell's Soup Cans”, consta de las 32 latas que la marca de sopas ofrecía en esa época. Con esta pintura Warhol hizo su debut como artista en la “Galería Ferus” de Los Ángeles.

…Entonces
Si tienen la oportunidad de conocer el MoMA comiencen de arriba para abajo. Quizá cometa un pecado capital al calificar las obras pero me parece que las del quinto piso son las mejores y la calidad (por decirlo de alguna manera) va disminuyendo (espero que el MoMA no me demande por esto). Aunque es innegable que tendemos a darle mayor valor a lo que es más antiguo (creo yo que lo mismo sucedería si comparamos a Da Vinci con Van Gogh).
By the way…
Espacios del tamaño de la cocina, comedor y sala de mi casa dedicados a una sola pieza: un “cuadro” en forma de “L” pintado a dos colores (y cómo esta pieza hay otros 5 con sus respectivas salas)… Insisto ¿no es mejor lo pasado?