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Lunes, 21 Enero 2013 22:21
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Moreno Valle y Pablo, guerra por el Congreso

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Ha comenzado ya la lucha de los partidos por ganar las 26 diputaciones y las 217 presidencias municipales de Puebla. El objetivo políticamente es apetitoso, pues se trata de puestos de poder que de modo excepcional serán de cuatro años y medio. Los rounds de tanteo verbal se empiezan a observar y deparan sorpresas o fraude.

Sorpresas si, en efecto, asistimos a una contienda leal, franca, innovadora y creíble por parte de todos los actores. Fraudulenta si se da un espectáculo viciado, amañado, simulado y de arreglos tras bambalinas para un reparto del poder concertado y con un solo chef.

Para el gobierno estatal el control del congreso es fundamental. Es clave y es lógico que hacia allá dirija toda su estrategia. A estas alturas, no cuesta trabajo advertir que PAN y PRD son aliados en ese fin y su papel será poco menos que de comparsas. El blanquiazul se derrumba internamente entre corrupción cupular e ineficiencias; el aurinegro sin AMLO es moneda de uso y de bajo cuño.

El PRI juega, por vez primera, un rol peculiar. En Puebla es oposición pero tiene, como dijera el corrido, “lo mero principal”: la fuente de poder real, la presidencia del país. Y todo lo que ello supone si de guerrear se trata.

El gobernador Moreno Valle no tiene el menor titubeo, afina la mira bien fija en los objetivos para él vitales y el control del Congreso es lo prioritario. Es, para el resto del sexenio y la conclusión del mismo, un pase al mar de la tranquilidad y al mundo de la supervivencia.

Y más todavía, un boleto de poder transexenal.

El PRI, por ahora hace su aparición como el invitado incómodo.

Pero, si hemos de creerle al presidente del PRI en Puebla, el tricolor quiere ser el invitado principal al banquete y, de ser posible, quien reparta el poder. Su mira telescópica tiene enfrente al Congreso y las dos gubernaturas, la provisional y la de seis años. Pero una cosa es querer y otra poder. Y las simples intenciones no ganan elecciones. Éstas se ganan con votos…y con dinero.

Pablo Fernández del Campo, quien no tiene antecedentes de ser un luchador lúcido y crítico, ni siquiera frente al poder sino concomitante al mismo, de pronto nos vende una imagen inédita. Ser erige en crítico feroz y contrapeso del gobierno estatal. Su discurso hasta hoy ha sido endeble y tibio, cuando tiene frente a si una riqueza de elementos para que fuera sólido, congruente y atractivo.

Es pues, para él y para el PRI, la primera prueba y aduana para mostrar que en efecto viene investido de guerrero y con una estrategia inteligente, consistente y con pilares argumentativos irrefutables. No resulta claro hasta ahora el papel de este general y su tropa.

Hasta hoy se han visto escopetazos por doquier, cuando lo que necesita son tiros de precisión con un cañón de largo alcance.

El pasado reciente marinista no es un arsenal de donde proveerse y buena parte de los generales de Pablo, polvos de aquellos lodos, no ofrecen honorabilidad y mucho menos talento.

No se puede llegar muy lejos con tales compañías.

Eso no quiere decir que haya pobreza de talento y de estrategias a su derredor, sólo que ahora no se ven. Ni se sabe de un plan para una guerra de la dimensión que se tiene a la vista. Claro, la secrecía es requisito en todo conflicto bélico y el PRI tiene reservas humanas para reforzar férreamente sus líneas de combate .

Las tropas morenovallistas, en cambio, encuentran blancos vulnerables suculentos en torno a Pablo cuando aparezca el fuego graneado. Hay que partir de que tienen el poder, desean conservarlo a toda costa y, lo más importante…poseen información de primera mano sobre nombres y trayectorias del pasado próximo.

Y sin embargo, el escenario para Pablo Fernández le da más ventajas que desventajas. Sin duda lo primero que requiere es credibilidad, para él y su equipo, para sus dichos y sus hechos. Segundo, construir confianza a partir de congruencia a toda prueba. Y tercero, la articulación de una estrategia basada en talento, astucia, paciencia y contundencia.

Una cosa es clara, los contendientes de ambos bandos ni son mudos ni están mancos. Habrá que ver qué generales emplean mejor sus tropas y sus arsenales.

xgt49@yahoo.com.mx