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Yisus Craist.
Casi me desmayo cuando la enamorada, embaucada, enligada y ex perredista, Rosario Robles anunció el nombramiento del zacatlanense Juan Carlos Lastiri como subsecretario de Desarrollo Social.
¿Pues qué estamos locos?
Y juro que mi sorpresa no tiene nada que ver con las revelaciones del desplegado publicado en Reforma, que entre otras cosas, lo acusaban de haber lucrado política-electoral y económicamente con los programas de la Secretaría de Desarrollo Social, sino por sus oscuros pasos en la administración de Mario Marín y en la dirigencia del tricolor.
El nuevo PRI de Enrique Peña Nieto, es adicto a las viejas prácticas del viejo PRI —la revelación de la obviedad—.
Pobre Chayito Robles, seguro se nos enamora otra vez.
—Con aquello de su afición a los bribones y malandrines—.
Y es que Juan Carlos Lastiri cumple algunas características del guapísimo y presísimo Carlitos Ahumada.
¡También le encanta el dinero mal-habido!
Dios en el Poder hace un recuento de algunos puntos de Juan Carlos Lastiri que serán i-r-r-e-s-i-s-t-i-b-l-e-s para aquella mujer —hoy suegra del Paquito Ramos— que todo lo hizo por amor.
La Auditoría Superior de la Federación observó irregularidades en la gestión de Juan Carlos Lastiri en la Secretaría de Desarrollo Social de 27.8 millones de pesos del Fondo de Infraestructura Social.
¡27 milloncitos, nomás!
—Se pone interesante la cosa ¿Verdad, Chayito?—
Qué tal el cheque de 2 millones de pesos de la liquidación de un trabajador que se depositó en su cuenta personal.
Los cheques de los programas sociales de la dependencia marinista que también se depositó en su cuenta personal, según el proceso entrega-recepción.
No olvidemos la venta de candidaturas para el proceso federal de 2012 por 100 mil pesitos, que le costó la cabeza al delegado del CEN, Ranulfo Márquez.
Uuuuy.
¿Ya se te crispó la piel, suegrita?
Esta te va a matar:
Juan Carlos Lastiri —a quien quiero con mi corazón— se gastó el guardadito del PRI para un año completito que dejó Mario Marín a su salida en tan sólo dos meses.
Wow.
Claro, el PRI quedó en la calle.
¿Pero qué tal mi estimado Lastiri?
Uff.
No hay que olvidar que Juan Carlos Lastiri es uno de los principales responsables de la derrota atroz de Javier López Zavala.
Que gracias a su talento como operador-mapache, López Zavala perdió unos 100 mil votitos entre la burocracia gubernamental.
Que en la Secretaría de Desarrollo Social sus secretarías vestían con facha de moral distraída y sus antecedentes versaban del 40 Grados.
Y para que la cosa suba de color, no hay que perder de vista que todas las anomalías de Lastiri Quiros al frente de la dependencia estatal, lo obligaron a ser un empleado más de Rafael Moreno Valle en su paso por la dirigencia estatal.
Enough.
Aunque claro, Dios en el Poder le reconoce a Juan Carlos Lastiri que calladito-calladito se coló al primer círculo de los peñistas y no como Estefan Chidiac que quedó por ahí arrumbado en un banquito del Estado.
Que el amor retumbe en el centro de la Secretaría de Desarrollo Social.
#Chingá.