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Paseo Inmoral

Miércoles, 11 Julio 2012 23:00
EdmundoVelázquez

El Cabildo del Desamor (Parte 1)

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 El Cabildo del Desamor

(Parte 1)

 

Mamitas, papacitos… señoras engañadas y chacalones…
¿Les puedo pedir un favor?
Aguas con escupir pa’ arriba.
Aguas, de veras.
Ya saben que esto de la vida pública es como la casa del jabonero.
Aquí, quien no cae resbala.
¿Por qué lo decimos?
Nomás para que hagan bien sus cuentas y no me vengan a salir como redentores de las buenas costumbres y que terminan después en pleitos conyugales, vecinales y domésticos.
Es más, de hecho, gracias a ya varios incidentes con el cuerpo edilicio de la ciudad de Puebla, el Cabildo de Lalo Rivera va que vuela para ser el próximo cabildo del amor, qué digo del amor, el cabildo del desamor.
Vamos a empezar con una primera historia.
Precisamente de una señora muy a la Talina Fernández por aquello de ser ‘dama del buen decir’. ‘
Sí, ¿se acuerdan de la regidora de Acción Nacional…? Esta señito… ¿Miriam Mozo?
Usted de plano no tiene necesidad de recordar a una perfecta desconocida.
No se sienta mal si el nombre nomás no le suena.
Es más, dentro del partido tampoco les sonaba porque verdaderamente antes de que fuera regidora nadie daba un peso por ella.
Ella vivía en la comodidad de la ignominia. Es más, creo que ahí ha de seguir.
Bueno el chiste que la señito regidora ya tenía bien plantada su vida.
Por fin ya le habían dado chance de tener un cargo.
Por fin ya podía poner su salita bien mona en su casa con carpetita tejida a mano y muñequitos de Lladró.
Ya percibía su módico salario de funcionaria pública hasta que el marido vino a romperle el cuento de hadas.
Bueno, no se lo rompió.
Nomás nos la andaba cuerneando.
Eso sí, como es usual en el PAN, nada pasaba en su casa. Afuera de su puerta, a pesar de la seguridad que le daba su sala comprada en Elektra, todo tenía que ser per-fec-to.
Quizá por eso la señora, que seguro ya se las olía, se dio a conocer con todo el poder de su pre-menopausia cuando le tocó calificar aquello del Consejo Ciudadano de Derechos Humanos en el Ayuntamiento. Y se la pasó calificando, vilipendiando y vetando a cuanta persona pudo, solamente por aquello de la descarga de su rencor y homofobia.
En fin.
Dirían por ahí: “Karma it’s a bitch”.
Y más pronto que temprano el karma le rebotó pero en su propia casa.
Resulta que la señito Miriam terminó en pleito doméstico con su marido.
¿La causa? Pues obviamente unas faldas que no eran las de ella.
El pleito terminó en tal escándalo que los vecinos de la colonia terminaron hablándole a la patrulla.
En pleno escape, el marido (que ya estaba harto de la señito regidora) agarró su vehículo.
Y como buen drama doméstico la escena siguió con el grito de la regidora: ¡Te vas con la otra sólo sobre mi cadáver!”.
Y el marido le tomó la palabra.
¡Le echó el carro encima!
Madres.
La imagen final del drama terminó con patrullas a la puerta.
Con el reporte de la Policía Municipal.
Y hoy, la señito regidora terminó como la comidilla de todo el Ayuntamiento.
El que suena a divorcio está por demás decirlo.
Aguas, cuando el karma está suelto mejor ni moverle señores.
Aguas con escupir pa’arriba.
Rapidín (3)
Las historias del Cabildo del Desamor ahí no acaban.
Tenemos un par más por contar.
Se las vamos a distribuir con calmita, eh.