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Dicen, que los mejores días para el Poder Judicial en Puebla no tardan en llegar.
Dicen, pues.
Pero vaya usted a saber sí eso es real o es una de esas puntadas que se escuchan en Puebla desde que la frase "Abre los ojos" inundó nuestras cabezotas.
Resulta que los últimos cambios ocurridos en el Tribunal Superior de Justicia han provocado dos que tres cloacas abiertas.
Dramas, verdaderos dramones.
Vaya historias de Ciudad Judicial que se están dando.
Funcionarios en plena depresión.
Disgustos de algunos que llevaban años postulándose para ascender en la carrera judicial.
Alegrías y sonrisas al por mayor de los recién llegados.
Parientes desolados de magistrados recién jubilados.
Que hasta la nana del ex magistrado Alfredo Mendoza (a la que volvieron diligenciaría, por cierto) entró en depresión y llora por los rincones.
Que los familiares, parientes, compadres, amigos, amantes y similares de todos aquellos que se despidieron del Poder Judicial ya ponen sus barbas a remojar ahora que la figura del Consejo de la Judicatura sea una realidad y por fin se aniquile la obsoleta Junta de Administración que era tan efectiva como La Carabina de Ambrosio.
Pero esa no es la única historia digna de La Rosa de Guadalupe que sucede ahora en Ciudad Judicial.
Hay un funcionario bien deprimido.
(Aunque el deprimido fui yo al saber cuánto se llevó de aguinaldo el año pasado)
El año arrancó con la salida de la Junta Local de Administración del magistrado marinista Ricardo Velázquez Cruz.
Don Richard abandonó ese puesto de adorno que le fue cedido desde su asunción en tiempos de Marín. En el cual no hacía gran cosa, según decían.
Bueno sí hizo un par de cosas.
Cuando recién llegó presumió ser el próximo magistrado presidente.
Y se rascó la panza.
Sumó a un par de aviadores.
Y se volvió a rascar la panza.
Dio chamba a gente que llegaba a "trabajar" un día en toda la semana.
Y otra vez se rascó la panza.
Vaya, empezó a nadar de a muertito.
Así se la ha llevado en su carrera judicial desde que tomó el cargo.
Ahora que se van a dar los cambios, que se habla de que Roberto Flores Toledano como próximo magistrado presidente, Ricardo Velázquez sigue sudando frío.
Ahora es titular de una Sala Civil, ahí despacha y ya movió sus chivas.
El próximo lunes se instala la nueva junta de coordinación que será encargada de convertirse en breve en el Consejo de la Judicatura, y ahí sí, las horas de muchos funcionarios estarán contados.
Don Richard lo sabe, y lo teme.
Ya hay varios expedientes de los detalles encontrados en la oficina que dejó hace unos días.
Y es probable que se estrene el órgano disciplinario con alguien como Velázquez.
El banquete está servido.
Y de esto al magistrado no lo salva ni el airecito de La Rosa de Guadalupe.